29.3.07

Apuntes históricos sobre los inicios del SUTEP (1971-1974) - I Parte

Por: Héctor Huerto Vizcarra



El domingo 25 de marzo se realizaron las elecciones para elegir una nueva dirigencia del Sindicato Único de Trabajadores en la Educación del Perú (SUTEP), en el marco del XIII Congreso Nacional Ordinario. Tras sus resultados, en donde salió victoriosa la única lista inscrita, diversos analistas políticos y periodistas han renovado sus críticas contra el sindicato magisterial por la forma como se organiza y por como se relaciona con el Gobierno. Incluso, el Ministro de Educación José Antonio Chang no estuvo al margen de ello, ya que puso en duda la transparencia de esa elección, y afirmó que no era más que una rotación de cargos.(1)

Los argumentos que giran alrededor de la organización del SUTEP cuestionan el hecho de que su nuevo Secretario General, Luis Muñoz, fue Subsecretario General de la mesa directiva saliente; así como la ex Secretaria General del gremio, Caridad Montes, es ahora la flamante Secretaria de Relaciones Internacionales. Asimismo, se crítica la presencia de una sola lista de postulantes, lo que le resta alternancia al gremio, y parece demostrar el monopolio político que tiene Patria Roja dentro de esa organización. Sin embargo, Muñoz negó que su elección represente el continuismo de Patria Roja en el manejo del gremio magisterial, argumentando que el 80% de su lista directiva son jóvenes. (2) Más sorprendente resulta la afirmación suya, del día siguiente, donde señala que 4 miembros de su lista son apristas.

Lo que no se puede negar es el mayoritario apoyo que recibió la lista de "consenso" en la votación de los delegados. De los 467 delegados que estaban habilitados para votar, 360 votaron por la lista única, 6 votos estaban en blanco y 21 nulos. Aparte de esto, 80 delegados no votaron, que representan el 17% del voto total. Sumando este porcentaje a los porcentajes de votos blancos y nulos se tiene un 23% de "votos críticos".

Con respecto a su posición frente al Gobierno, se le critica su postura confrontacional. Ésta no tardó en hacerse evidente en la nueva dirigencia, cuando el recién electo Secretario General demandó al Gobierno reanudar el diálogo, de lo contrario, amenazó con volver a realizar paros y movilizaciones a nivel nacional. Amenaza que provocó igual respuesta por parte del Ministro de Educación, quien cuestionó asuntos sindicales internos, que en realidad no están dentro de sus competencias. Todo ello no hace más que complicar las perspectivas de diálogo.


Justamente, a raíz de esto el analista político León Trahtemberg señala que la lógica de enfrentamiento entre el Ministerio de Educación y el SUTEP existe desde 1972. Además afirma que, su plataforma es prácticamente la misma desde su creación, en parte porque Patria Roja no ha cambiado tampoco sus postulados. Me pregunto si eso es realmente así.

Los inicios del SUTEP se encuentran en 1971, cuando el 1 de setiembre se inició una huelga indefinida de maestros, en donde se solicitaba un aumento de sueldos mayor al que habían recibido días atrás. Dicha manifestación estaba organizada por la Federación Nacional de Educadores del Perú (FENEP), que para ese momento representaba a la mayoría de maestros sindicalizados del país. Al parecer, la huelga es todo un éxito, y recibe el apoyo de otros sectores de la población. Así el 8 de setiembre, un grupo de estudiantes universitarios, en apoyo de esta huelga, toma el viejo local universitario de San Marcos. Esto obliga al Gobierno a realizar un nuevo aumento de sueldos, esta vez de 1 000 soles mensuales a partir de octubre. Sin embargo, el 13 de setiembre la FENEP decide continuar la huelga. Como respuesta, el Gobierno militar amenaza con despedir a todo maestro que no concurra a sus puestos de trabajo al día siguiente. La amenaza da resultado y provoca un importante escisión: los sindicatos ligados al Partido Comunista deciden romper la huelga. Esto lo logran tanto a nivel de las bases como de la directiva, que al parecer controlan. (3)

Al final, luego de una mayor represión que deporta a 5 dirigentes magisteriales, el 16 de setiembre los maestros secundarios deciden levantar la huelga. El PC había denunciado al Apra y a los "ultras" de querer alargar la huelga por razones políticas. Incluso, días después, Velasco afirmó que se pretendió organizar un movimiento conspirativo contra la revolución utilizando el problema de los maestros. (4) Además, todos los maestros que no acudieron a trabajar a partir del día 13 son despedidos. De esta manera, la forma como finaliza el paro es determinante en el desprestigio que recae en la FENEP, del cual nunca podrá recuperarse.(5)


De esa forma surge el SUTEP en 1972 en el Cusco, como alternativa "clasista" de organización sindical de los maestros. (6) Evidentemente, se trataba de un gremio mucho más politizado y en abierta oposición al Gobierno. Lo que no queda claro es la participación aprista en dicho sindicato. Los críticos al SUTEP, como el PC y el Gobierno, no dudan en señalar constantemente que el Apra está detrás de todo ello, o en íntima alianza con grupos extremistas de izquierda. Por ello, Velasco no duda en afirmar que: "En el SUTEP están enquistados los ultras de la peor especie y hay un partido político, muy antiguo, y que ustedes conocen, que está moviendo y planificando y que participa también de la agitación." (7)

Desde sus inicios, el SUTEP reivindicó el aumento de sueldos de los maestros como principal bandera de lucha, sobre todo en una coyuntura económica que cada vez más se sumía en crisis, en donde el costo de vida iba en aumento. Sin embargo, no hubo mayor concesión con respecto al Gobierno, y las exigencias de mayores aumentos de sueldo no eran puntos negociables. Lo que ocasionó en la mayoría de casos, mayor represión contra el sindicato. Así resulta que, un día antes de su primera acción de protesta, en donde solicitaban aumento de sueldos y el reconocimiento oficial de su sindicato, 200 maestros fueron detenidos en un allanamiento de la policía de su local gremial. Aún así, el paro es acatado en gran parte de Lima el 14 de setiembre de 1972. Tanto el Gobierno como el SUTEP no habían perdonado lo acaecido un año antes.


(1) Perú 21, martes 27 de marzo, p. 3

(2) Perú 21, lunes 26 de marzo, p.3.

(3) El PC controlaba los sindicatos de los maestros primarios, de educación física y de educación técnica.

(4) Discurso en Tacna, el 1 de octubre de 1971.

(5) La FENEP sigue un propio desarrollo. Entre el 27 y 31 de enero de 1973 se lleva a cabo su Congreso Nacional, en donde deciden cambiar el nombre por Federación Nacional de Trabajadores de la Educación Peruana (FENTEP). Se afilian a la CGTP y apoyan al Gobierno.

(6) La Cronología Política de Desco que he consultado, así como la página web del propio sindicato, no registran la fecha de la fundación del SUTEP. Se dice que es una alternativa clasista porque se sienten más identificados con las características y perspectivas políticas de la clase del proletariado. Por ello, no es extraño que el 14 de setiembre de 1973, el Subsecretario del SUTEP, Arturo Sánchez califique al Gobierno de reformista burgués y señale que los obreros, estudiantes, campesinos y maestros están demostrando las medidas del mismo.

(7) Conferencia de prensa de Velasco el 21 de noviembre de 1973 , tras una nueva protesta nacional del SUTEP. Gustavo Espinoza señala algo parecido en el libro "Frente al Perú oligárquico (1928-1968)": "En primer lugar en el magisterio hay una vieja escuela aprista. El Apra (...) pierde esa fuerza en la segunda parte de la década del sesenta, pero en la crisis de 1971 retoma fuerza (...)". Más adelante agrega: "Lo que pasa es que para ellos [el Apra] era políticamente más rentable levantar la bandera del maoísmo (...) porque eso era más revolucionario, y así se enfrentaba esa lucha al movimiento sindical, a la clase obrera y a la CGTP desde posiciones de izquierda." p. 110. Aunque no estoy de acuerdo con ello, porque niega la fuerza política real que tenía Patria Roja en ese sindicato, hay que recalcar la percepción política que se tenía en su momento sobre el Apra, donde se le sobredimensionaba. Hay que recordar que para esos años Espinoza se desenvolvía como Secretario General de la CGTP.


* La primera imagen corresponde al cuadro La Protesta de Giovanna Corsale.
Continuará...

28.3.07

Velasco, legitimidad y revolución: entrevista al historiador Juan Martín Sánchez (I Parte)


Es una entrevista realizada por Héctor Huerto Vizcarra, el 9 de febrero del 2005 en Sevilla, al historiador español Juan Martín Sanchez, quien ha trabado temas de historia contemporánea peruana. Tiene dos libros fruto de este trabajo: "Perú 28 de julio: discurso y acción política el día de Fiestas Patrias (1969-1999)", y "La revolución Peruana: ideología y práctica política de un gobierno militar (1968-1975)"

HH: ¿Es el proceso de revolución militar de Velasco un proceso atípico a los procesos revolucionarios que se dan en el mundo?

JM: Al contrario, lo que es, es bastante típico. Es bastante repetido, no solo en América Latina sino en otros lugares del mundo, y hay experiencias más afortunadas incluso que las de Velasco, en cuanto a efectos muchísimo más de largo plazo. La más importante, o la más típica, es la revolución kemalista en Turquía, a la caída del imperio Otomano, que construyen el único Estado secular, laico, del mundo islámico. Con una presencia militar y de la burocracia estatal, impresionante, que todavía es la que define Turquía. Pero igual pasó en Egipto, con Nasser, con resultados un poco más deficientes, y también hubo experiencias similares en América Latina, incluso Torrijos en Panamá para las mismas fechas tenía ideas parecidas; y había grupos militares con un proyecto similar en cuanto a un nacionalismo. Militares que se ven en Estados débiles y quieren modernizarlos, y para eso saben que hay que poner en su lugar a ciertos grupos oligárquicos y al poder económico extranjero.


HH: Pero hay una cuestión que se nos hace complicada desde la mirada latinoamericana, con esta historia tradicionalista que nos englobaba dentro de un proceso mayor de etapas, en donde la modernidad europea de una sociedad en América Latina que recién se iba reconstruyendo, con la colonización, el mestizaje, la llegada de otro tipo de instituciones...

JM: Esa discusión se quedó fuera del libro, está en la tesis, y tampoco creo que la tuviera resuelta. Europa y Estados Unidos han mostrado cual es la trayectoria del proceso y lo único que tenemos que identificar en esa trayectoria que han seguido, es en cuál de sus etapas se coloca Perú, México. Eso es un error gravísimo, entre otras cosas porque cuando supuestamente Inglaterra estaba en una fase pre industrial y de desarrollo, no tenía ningún otro país desarrollado industrialmente que le invadiera cada fin de semana, cosa que sí le pasa a los países que supuestamente están en una fase pre industrial. Son despropósitos, es como no considerar al resto. Como si se pudiera dar lo que fue la experiencia histórica de Europa, especialmente Inglaterra, Francia, y un poco, de Alemania, en el resto de países del mundo. No hablan del resto de Europa, de los países del este, de Italia, de España, Portugal, Noruega, que tienen un desarrollo bastante distinto. Es como si esa trayectoria fuera causada solo por los factores endógenos y no tuviera nada que ver con el resto del mundo, nada que ver con la mundialización del comercio que se da a partir del siglo XVI, incluso antes. Son despropósitos que no es algo que yo quisiera hacer.

HH: Hay una frase que me llamó mucho la atención en la introducción de tu libro, qué es la gran pregunta que nos hacemos algunos historiadores que estamos en formación: tú afirmas que la historia ha dejado de ser un lugar de explicación, en ese sentido para ti, ¿ya no es posible a través de la historia analizar el pasado, para entender el presente y mirar el futuro?

JM: Yo lo que trataba de hacer con esa frase era de alguna manera criticar la búsqueda de causas y responsabilidades en la historia, para entender comportamientos y no solo entenderlos sino justificarlos junto a comportamientos actuales. Me parece que eso lleva un poco de error y es una manera bastante funcionalista de ver la historia: lo que hoy vivimos, lo que vive el Perú o España hoy, se explica por las trayectorias históricas. Las trayectorias históricas explican cosas y nos dan sobre todo una serie de información y una descripción de cómo ha estado, ha evolucionado ese país o esa sociedad pero no tiene por que explicar los acontecimientos del momento; como los acontecimientos históricos tampoco estaban del todo explicados por los que lo antecedían. A eso me refería, que la historia no tiene un privilegio para explicar de manera fundamental los acontecimientos, no solo actuales sino también los históricos, en tanto que anteriormente también había historia.

HH: ¿Qué crees que hizo que se llevara a cabo la "revolución" militar?

JM: Ellos pensaban que estaban haciendo una revolución porque el Estado se les desmoronaba, porque la sociedad no conseguía integrarse, y esa falta de integración nacional le daba como resultado un país inseguro. Inseguro frente a una amenaza externa e inseguro consigo mismo, se les podía deshacer la sociedad. Además de este criterio de seguridad nacional que era muy importante en los militares y en su concepción nacional y, en la concepción de la acción política. Hay un grupo que determina que se radicalice de una manera más progresista en cuanto a la retribución de la riqueza, o reformas más importantes. Ellos estaban convencidos de que la situación del Perú era manifiestamente mejorable, y tratan de modificarla con los criterios y las maneras que ellos entendían más disponibles, más razonables.

HH: Pero algo particular y curioso de ahí, tal como tú lo dices en el libro y lo defines como dictadura comisarial, es que se tiene un Ejército que ha cumplido funciones de represión, muy apegado a posiciones de derecha. ¿Cómo es posible que años después, en el 68, surja una facción más ligada a posiciones de izquierda?

JM: Habría que hacer una re-lectura del siglo XX peruano, que yo no la he podido hacer, y que me gustaría que se hiciera. Que el Ejército durante el siglo XX fuera represor no quiere decir que fuera totalmente de derecha, no es que fuera liberal, era una posición institucional del Estado lo que tenía el Ejército. Los militares hacían que aquello no se desmembrara, que el Apra no fuera por su vía, era poner aquello en orden. Efectivamente, poner en orden sin modificar el Estado, sin modificar la estructura económica del país, ese orden beneficiaba a la oligarquía. Pero el Ejército peruano no tenía demasiados vínculos con la oligarquía, no era un ejército oligárquico. Por lo tanto, tampoco es que estuviera guardando intereses propios; guardaba intereses corporativos propios, su lugar en el Estado (...). No era un Ejército de oligarcas y el ejemplo es Velasco. Eso si, era un ejército de militares que había estado tradicionalmente reprimiendo los cambios. Los habían tratado de apoyar por vía institucional, incluso en el gobierno de Bustamante y Rivero, había habido una facción del ejército reformista que andaba queriendo apoyarlo, como Carmen Marín y alguna gente que fue del Centro de Altos Estudios Militares (CAEM). La respuesta es un poco más compleja, no es que pasaran inmediatamente de ser represores a ser todos revolucionarios. De hecho, eran una minoría los radicales. Pero sí hubo un desapego al menos de buena parte de los militares, de coroneles y generales, en su posición como guardianes del orden sin más. De hecho en el gobierno del 62 hubo un intento de reformas importante.

HH: ¿Cuál es la importancia que tiene la cuestión del indio, la cuestión del mestizaje, la cuestión reivindicativa? ¿Cuál es el manejo que se le da y de qué manera esto se convierte o no en el soporte de la revolución?

JM: No lo fue, en el sentido en que era un gobierno, un grupo de intelectuales y militares que focalizaban la reforma como una reforma de la estructura socioeconómica; que ellos esperaban tuviera como resultado un cambio de la desigualdad y de los racismos y los desprecios que había en los distintos pueblos del Perú, sobretodo, el maltrato a la población indígena. Pero ellos tenían una apreciación de la población indígena como subdesarrollada o casi pre-adolescente, tampoco es que la consultaran mucho para implementar sus planes. También hay un gran discurso de que se necesita una identidad propia, una identidad nacional, y que con ese desprecio mutuo no se puede hacer una identidad nacional mínimamente razonable y que soporte a la legitimidad del Estado. Sí tienen mucha importancia, y es obvia en la reforma agraria, en la reforma educativa, en el discurso que se construye sobre la nacionalidad; pero está más focalizada como un cambio social que como una reivindicación del mundo indígena. La reivindicación del mundo indígena es acabar con el desprecio que se le ha tenido.

HH: En ese sentido, ¿cuáles son los cauces por los que se logra legitimar este gobierno?

JM: Es que no parece que tuviera mucha legitimidad, lo que tuvo tal vez es una aceptación; no había manera de sacarlo. Porque lo trataron de sacar algunos dentro del propio ejército; trataron al menos de llevárselo hacia uno u otro lado, uno u otro interés. El único discurso fuerte de legitimación, era el discurso de la revolución, el discurso que el propio gobierno hace y que forma su círculo de civiles. Por ahí alguna aceptación más que legitimidad sí tenía, y de reconocimiento de lo que estaba haciendo era bueno para la población, pero nunca yo he visto que hubiera una idea de legitimidad en el sentido de que es la población la que ha puesto a ese gobierno, y ese gobierno responde a la voluntad de la población, que es la legitimidad moderna. Sin ese vínculo entre la voluntad del pueblo y lo que hace el gobierno no está resuelta la legitimidad.

Continuará...

25.3.07

Algunas respuestas sobre el tema de la Guerra del Pacífico


En vista de las varias respuestas, sobre todo de amigos chilenos, y la atención prestada al tema, aquí resalto lo más importante de los comentarios vertidos. Mención especial merecen los comentarios de la web:

http://www.chilewarez.org/

En donde el amigo campana de goma puso un link del artículo, y que ha tenido interesantes respuestas. Aquí resaltaremos varias de ellas.

Nayus dijo: "Bueno, la explicacion da importancia a los factores politicos y militares, es simplemente que en historia se vienen jugando mas con la base economica social como punto base para explicar los hechos, cosa que tampoco es la panacea pero es lo mas usado."

Anónimo dijo: "Lo cierto de todo esto es que esa guerra ha dejado una herida que no cicatriza y negarlo o relativizarlo no es manera de solucionar el problema. 1879 es la linea que divide lo que pudo ser de lo que somos y ya es hora de que encaremos ese pasado nefasto."

Martin Tanaka dijo: "Solamente una cosa: la discrepancia conmigo parece estar en la idea de que la definición de las guerras no depende solamente del poderío militar, sino también de factores sociales, ej. EU vs Vietnam. De acuerdo. Solamente diré que "normalmente" gana quien es superior militarmente, y excepcionalmente ocurre lo contrario. Lo de Vietman fue excepcional, y por ello requiere una explicación especial. Sin embargo, no habría nada raro en la Guerra del Pacífico. Dejo la palabra a los expertos, debería haber una evaluación exhaustiva del poderío militar de los tres países al inicio, y así determinar si el resultado era previsible. A mí me parece, sin saber mucho, que perdida la campaña marítima, ya la guerra estaba casi perdida."

El cantante dijo: "Me parece que un factor que ha enturbiado mucho nuestras relaciones con Chile, más incluso que la propia guerra, fue la ocupación de Tacna y Arica por casi medio siglo. Es decir, de una guerra te recuperas y hasta rápidamente (Japón), de un historial de guerras pueden surgir aliados comerciales (Francia-Alemania), de una mutilación territorial te olvidas (México), pero qué sucede cuando por tanto tiempo un país vecino planta su bandera en suelo nacional y violando además el tratado que supuestamente le ponía fin al conflicto.Como historiador me interesa reflexionar no tanto en lo odioso o injusto de la situación, sino en lo gravitante que ha sido para formar una memoria especial frente al país del sur. La sensación de impotencia ha de haber sido grande. Por lo menos tres generaciones formadas, en la familia, en la escuela, en la universidad, bajo una humillación colectiva cotidiana. La guerra nunca pudo cicatrizar, en ese sentido. Se trata de un caso en que el tiempo no aportaba olvido sino todo lo contrario."

marcayuq dijo: "Evidentemente, no se trata de negar o relativizar el tema de la guerra del Pacífico, sino de encararlo con una nueva visión crítica que esté distante de las posturas nacionalistas y revanchistas. Con respecto a los comentarios de Martin Tanaka, en los conflictos bélicos a través de la historia, aunque no soy experto en el tema, el poderío militar siempre ha tenido relativa importancia, sobre todo en el pasado lejano. Ahora con la guerra moderna su relatividad ha dejado paso a una mayor contundencia y peso en los resultados. La batalla de las termópilas en la antiguedad es un ejemplo interesante. Pero, ¿hasta qué punto en la guerra con chile el poderío militar influyó en el resultado? Evidentemente dio ciertas ventajas al país del sur, pero los aspectos sociales o casuales pudieron haber volteado el resultado. (...) Un ejemplo es la gran desorganización de los ejércitos peruanos en la defensa del sur, que se debió en gran medida a los conflictos políticos internos de nuestro país. Me parece que esto tuvo una gran influencia, sino en los resultados, si en la forma como resistimos y como pactamos al final de la guerra."

campana de goma dijo: "Acá tambien hay quienes usan y abusan el tema de la Guerra del Pacífico para hablar estupideces, pero en general la sensación dentro de la clase media en especial es que es un tema cerrado para nosotros, no por el hecho de que a grosso modo nuestro país resulto vencedor, sino que por la perspectiva del tiempo, eso sucedio en una epoca que a muchos ni siquiera les interesa conocer mucho (Chile adolece de una muy mala memoria, para bien y para mal).Respecto a las responsabilidades... hay culpas de ambos lados, las que fueron aprovechadas por los ingleses que actuaban tras la escena... eso lo sabemos... el resto, solo son fuegos artificiales.. Igual da pena ver que se resucita el tema para las campañas políticas, paras las crisi economicas, políticas o sociales... y todo por unos pocos pesos mas, o unas pocas cuotas de poder mas... en fin, la ambicion de algunos siempre termina siendo el mal de muchos.".

mi viejo dijo: "El autor nos demuestra que con el impedimento de la difusión de la serie “ Epopeya”, previa coordinación entre los Cancilleres de dos Estados comprometidos en el mismo pasado histórico, significa un acto de censura que pensamos que había sido superado en el siglo XXI; sin embargo, la clase política del Estado Chileno como también por sus homólogos del Estado Peruano, nos ha demostrado que no es así; por consiguiente, ha quedado acreditado con ésta actitud política que los administradores de ambos Estados no tienen ningún respeto por los derechos fundamentales de la persona humana, como es el sagrado derecho a la libertad, a pesar de ser pregoneros de un Estado liberal."

rexanxu dijo
: "da gusto ver como en Perú existen personas que se destraban de las tonteras nacionalistas y dan una mirada objetiva a los sucesos historicos, con esto se deduce q si se puede lograr una integración de los paises"

kikito1625 dijo: "como estudiante de Historia creo que falta que se enseñe la Guerra del Pacífico de manera completa; siempre se dejan de lado las atrocidades o las expoliaciones como lo que ocurrió con los libros de la Biblioteca de Lima... el mismo enfoque que le damos a las derrotas militares; Prat y Carrera Pinto perdieron.... Iquique fue una victoria peruana, no asi como ocurre con Condell y Punta Gruesa...."

rasteban dijo: "Completamente de acuerdo Kiko. El 21 de mayo deberiamos celebrar el combate de Punta gruesa. Fue una victoria increible, donde un botecito de madera vencio a un acorazado moderno, me parece (corrigeme si me equivoco) que era la nave mas potente de la Armada peruana. Y tambien nos olvidamos de la epoca de saqueo en Peru, si a Chile llegaron hasta las fuentes de las Plazas (la de conce, por ejemplo). Y como olvidar los Leones que adornan la entrada a la Base Naval de talcahuano, que eran de la Universidad de San Carlos."

mauro cobain dijo: "La guerra del pacífico es una vergüenza, más aun que sea objeto de división. Interesante el enfoque que le da el tipo en el blog, aunque es totalmente justificable que los peruanos nos tengan algo de "odio" por esa guerra. Pero es bueno ver esos pensamiento, con los conflictos históricos enterrados, la integración será más fácil"

24.3.07

Arguedas y la historia de la sierra

Uno de mis escritores favoritos es el caballero que aparece en la imagen, José María Arguedas Altamirano. ¡Qué hombre! Narrador y poeta extraordinario, menos reconocida es su faceta como antropólogo y folclorista. Al menos para mí, hasta que llegó a mis manos un libro suyo titulado Las comunidades de España y del Perú, y, luego ya, empujado por la curiosidad, otros textos y artículos que de manera un tanto extraña no se incluyeron entre sus "obras completas" publicadas en 1983. En esta entrega quisiera comentar un poco sus ideas respecto a la historia andina en general (1).

La tesis doctoral de Arguedas es de una originalidad inclasificable (2). En un viaje que invierte la dirección general de los estudios antropológicos, se dirige a una remota zona de España, nuestra antigua metrópoli, al pueblito de Bermillo de Sayago, en Castilla y León, para encontrar en esa campiña europea el origen de las comunidades indígenas del Perú. Su estudio es comparativo. La conclusión es audaz: Arguedas sostiene, rompiendo con el indigenismo, que las comunidades andinas no eran la continuación directa de los ayllus prehispánicos, sino el producto de su integración y adaptación al municipio castellano en el siglo XVI. La tesis encierra deliciosas observaciones sobre semejanzas y diferencias entre las comunidades rurales del Perú y España, luego retomadas, ampliadas o corregidas en archivo por investigadores como Fernando Fuenzalida y Karen Spalding.

Me pregunto por qué un hombre criado en el seno de la sociedad indígena es quien se interesa por los elementos hispanos de la cultura andina. Acaso Arguedas, justamente, por conocer muy bien esta cultura desde dentro, pero también desde fuera, supo de lo artificial que llegan a ser algunas diferencias culturales establecidas apresuradamente. Arpa, violín, espejos, tijeras y atuendo español no hicieron por ejemplo de la danza de las tijeras un baile occidental; son estos elementos los que se volvieron, más bien, legítimamente indios durante la colonia. Acaso Arguedas rechaza la pureza que otros pensadores atribuyeron a la sociedad andina, precisamente porque cree en su resiliencia y capacidad de cambio:

[D]urante el largo período colonial el pueblo nativo asimiló una ingente cantidad de elementos de la cultura hispánica, aparte de los que las autoridades les impusieron. Ocurrió lo que suele suceder cuando un pueblo de cultura de alto nivel es dominado por otro: tiene la flexibilidad y poder suficiente como para defender su integridad y aun desarrollarla, mediante la toma de elementos libremente elegidos o impuestos. A todos los transforma (3).

Sus artículos sobre el charango, el varayoq, la artesanía de Huamanga o los huaynos sureños subrayan todos la rica y compleja dinámica cultural de la sierra, no sólo prehispánica sino, sobre todo, posterior a la invasión española. "El toro, el caballo, el trigo, las habas, en poco tiempo tomaron —escribe— la faz, el aire, el semblante de las cosas legendarias, nativas de la inmensa entraña andina. Se convirtieron en tema del arte indio más que del criollo; enriquecieron el poder de la imaginación creadora de los nativos; y por tanto su poder envolvente" (4). Arguedas intenta presentar a la cultura como un espacio irreductible. Los intercambios o préstamos son propios de culturas avanzadas. La asimilación y hasta el perfeccionamiento de elementos hispanos en la cultura andina no significarían su disolución o "degradación". Hablamos pues de una historia en que el mestizaje no es armonioso ni unidireccional, sino conflictivo y subyugante, impredecible:

El proceso lingüístico, para tomarlo como ejemplo, fue en la sierra inverso al que siguió en la costa. En la sierra el colonizador se vio forzado a aprender el quechua; tanto el encomendero como el predicador católico. La lengua nativa se convirtió en el instrumento principal de difusión de la cultura occidental en la sierra. Pero tal hecho significaba que no sólo el español catequizaba al indio sino que éste a su vez catequizaba al español y a sus descendientes. Tomaban el uno algo del otro, sin ceder en lo sustancial (5).

El mundo indo-hispánico o "quechuacolonial", que el escritor estampa en su inmensa belleza en Yawar fiesta, Los ríos profundos o Todas las sangres. Pero Arguedas, como hace notar Nelson Manrique, valoraba con profunda ambigüedad ese mundo del que provenía, y en el que no hallaba espacio para mestizos como él mismo. Ello lo lleva a interesarse en la historia de ciudades como Huancayo, Puquio o Chiclayo en la costa, de raíz indígena, y crecimiento muy reciente, republicano, donde la poca acción de las instituciones coloniales habría dado mayor autonomía a la presencia mestiza tal como él la entendió y quiso.


Actualización: Revisando la revista Nueva Antropología de la UNAM, he dado con la reseña de un libro con propósitos muy parecidos a los que se planteó Arguedas en su tesis doctoral: hacer una comparación entre la comunidad rural española y la nativa, en este caso mexicana (Carlos Giménez Romero. Valdelaguna y Coatepec. Permanencia y funcionalidad del régimen comunal agrario en España y México. Madrid: Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, 1991). Mediante esta reseña nos enteremos de que hay paralelos muy interesantes entre ambas investigaciones. En toco caso, el reseñador falla al no mencionar la investigación de Arguedas como un directo antecedente.

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(1) Su labor como gestor cultural también estuvo ligada a la historia. Por ejemplo dirigió la revista Historia y cultura en sus inicios; realizó la primera traducción, y la más bella, me parece, del manuscrito de Huarochirí; prologó la Visita hecha a la provincia de Chucuito por Garci Diez de San Miguel en el año 1567, y mantuvo amistad con el finado John Murra, quien sin embargo años después daría a la publicidad sus confidencias epistolares.
(2) Fue publicada en Las comunidades de España y del Perú (Lima: UNMSM. Departamento de Publicaciones, 1968). Ediciones Cultura Hispánica junto con el Ministerio de Agricultura de España prepararon una reedición bajo la serie Clásicos agrarios, en 1987.
(3) "El indigenismo en el Perú", en Indios, mestizos y señores. Lima: Editorial Horizonte, 1985, p. 12.
(4) "La sierra en el proceso de la cultura peruana", en Formación de una cultura nacional indoamericana. Ed. de Ángel Rama. México: Siglo Veintiuno, 1998, p. 23.
(5) Ibid., pp. 23-24.

Imágenes: Arguedas, por José Gushiken; Danza de las tijeras, popular en Huancavelica, el sur ayacuchano, Andahuaylas y ahora también en Lima.