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15.12.09

AVISO A LA COMUNIDAD ACADÉMICA DESAGRAVIO A LA DRA. IMELDA VEGA-CENTENO B.

Por encargo de la comisión organizadora del XIX Coloquio Internacional de Estudiantes de Historia de la Pontificia Universidad Católica del Perú, hacemos llegar la siguiente nota aclaratoria con respecto a un hecho bochornoso acontecido en el marco de dicho evento. 

La comisión organizadora del XIX Coloquio Internacional de Estudiantes de Historia de la PUCP tiene el deber de informar a la comunidad académica sobre un caso de plagio acontecido en el marco de dicho evento. Esto se hace de conocimiento público para deslindar con este hecho reprochable que agravia a quienes se dedican al trabajo intelectual en el Perú.

 

El día viernes 30 de octubre, en una mesa dedicada a la historia del
APRA, Christian Carrasco Celis, licenciado en Historia por la UNMSM, presentó la ponencia titulada "Rompiendo mitos: Religión, Aprismo e Historia
". Aconteció que, momentos previos al inicio del evento, el Dr. Nelson Manrique, comentarista de la mesa, informó a los organizadores que, desde su punto de vista, la ponencia del Sr. Carrasco era un plagio de dos textos de la Dra. Imelda Vega-Centeno Bocángel. Alertados de la situación, la comisión organizadora informó al ponente de la irregularidad y le advirtió que el profesor Manrique estaba dispuesto a acusarlo públicamente. Inmediatamente, se le dio la libertad para retirarse y no exponer la cuestionada ponencia. Sin embargo, el Sr. Carrasco, por su propia cuenta, decidió continuar bajo el argumento de que se trataba de un malentendido provocado por el hecho de que su trabajo era un resumen de un texto mucho más extenso. En consecuencia, durante el desarrollo de la mesa, el profesor Manrique hizo pública la denuncia y la fundamentó.

 

Al ser los hechos anteriormente descritos de carácter público, la comisión organizadora procedió a contactar a la principal afectada y remitirle la ponencia completa del Sr. Carrasco, junto con la versión resumida de veinte páginas que el supuesto autor expuso durante el coloquio. La Dra. Vega-Centeno replicó indignada asegurando que el plagio era evidente, pues el 75% de ambos documentos era copia textual de dos publicaciones (aparecidas en 1986 y 1991 respectivamente) sobre el tema del “Aprismo popular”. Ella devolvió los documentos con los pasajes plagiados claramente identificados y resaltados. El Sr. Carrasco había, además, copiado las referencias bibliográficas de los trabajos de Vega-Centeno, haciendo gala de haber consultado libros de difícil acceso en las bibliotecas de Lima. Finalmente, la profesora Vega-Centeno comentó que el Sr. Carrasco citaba material del archivo personal de tradición oral que conserva la autora, sin especificar que se trataba del trabajo de campo de la mencionada académica. Expuestos los hechos y demostrada la gravedad de la situación, sirva esta nota como un desagravio público a la Dra. Imelda Vega-Centeno.

 

La comisión organizadora pide disculpas públicas a los estudiantes de Historia y a la comunidad académica en general, por no haber detectado el plagio a tiempo. Como bien conocen quienes han organizado un evento académico, las ponencias son aceptadas por considerarlas estudios originales. En ese sentido, en el Coloquio Internacional de Estudiantes de Historia – PUCP se valora y respeta el trabajo de quienes aceptan participar como ponentes. De ninguna forma, la comisión organizadora avala o aprueba casos de plagio como el presente; prueba de ello es que son sus miembros los que, por medio de este comunicado, hacen de conocimiento público este reprobable incidente para hacer el deslinde y el desagravio respectivos.

 

Por último, por las razones expuestas, la comisión organizadora considera que este desafortunado incidente, no desprestigia al Coloquio Internacional de Estudiantes de Historia–PUCP, evento que se ha consolidado académicamente, durante dos décadas, gracias al trabajo de generaciones de jóvenes historiadores de nuestra casa de estudios. De todas maneras, no podemos dejar de lamentar profundamente el incidente.  

 

 

La comisión organizadora

XIX Coloquio Internacional de Estudiantes de Historia – PUCP

9.7.07

De la espada de Damocles al harakiri. Historia y perspectiva de los libros y la lectura en el Perú: La República (III Parte)

Por: Héctor Huerto Vizcarra

La República: libertad para todos, libros para unos cuantos.-

La historia de la independencia del Perú es una historia de frustraciones, desengaños y malos entendidos. No está en la intención de este ensayo abarcar todos los fantasmas que divagan por las escuelas, bibliotecas y universidades nacionales, sean éstas públicas o privadas. Lo que se busca es resaltar aquellos acontecimientos pertenecientes al transcurso histórico del Perú, que se muestren relevantes para comprender el proceso del libro y la lectura.

Una de las primeras medidas que adoptó el gobierno de San Martín fue la creación de una Biblioteca Nacional, con la idea de elevar el nivel moral e intelectual de la población. Las colecciones de libros que la constituyeron provenían de los colegios y conventos suprimidos, en especial de las bibliotecas de la Compañía de Jesús; orden religiosa que fue expulsada del Perú en 1767.

Como toda institución creada o fundada en el Perú, la Biblioteca Nacional no cumplió con los fines para la cual fue creada. Para Pedro Guibovich, estaba compuesta por textos que en su mayoría distaban de ser “modernos”, que versaban sobre teología moral, doctrina religiosa; o que estaban escritos en latín, lo que imposibilitaba para muchos su lectura. Durante el siglo XIX, la Biblioteca Nacional se convirtió en un refugio para eruditos historiadores y bibliógrafos, distante de la población lectora en general.[1]

Sin embargo, la gran catástrofe para el libro peruano se dio con la guerra y el saqueo a fines del XIX. Instituciones como la Biblioteca Nacional, o la Biblioteca de la Universidad de San Marcos fueron desmanteladas, existiendo en tales robos una lógica sistemática y manipuladora (coadyuvada por la ingenuidad de algunos peruanos, como fue el caso del entonces director de la Biblioteca Nacional, Manuel de Odriozola). Muchos de los libros fueron a parar a Santiago de Chile, algunos se perdieron para siempre, y solo unos cuantos fueron devueltos a Lima, años después. Es muy probable que la importancia de tales libros haya sido descubierta por los peruanos después de estos saqueos, cuando ya era demasiado tarde, debido –posiblemente- a la distancia que existía entre esas instituciones y la gente del común.

La guerra provocó no solo una gran crisis económica en el país, sino que también, motivó muchos debates políticos y académicos sobre las causas de nuestra derrota y las medidas que se tenían que adoptar en el país para lograr nuestro desarrollo. Uno de los principales temas que se debatió a finales de ese siglo e inicios del XX, fue el de la educación. Este debate tuvo dos contendores importantes: Alejandro Deustua y Manuel Vicente Villarán. El último, proponía que el Estado debía concentrar sus esfuerzos en las escuelas de primeras letras, ya que era necesaria la educación a gran escala para redimir a gran parte de la población nacional, compuesta de indios principalmente. Pretendía fortalecer, en instancias superiores, la educación técnica y científica, que posibilitara el desarrollo de las industrias.

En cambio, Deustua priorizaba la enseñanza superior Universitaria, porque creía que la formación de una clase dirigente capaz y desinteresada era la mejor manera para llevar a cabo la tan ansiada recuperación política y económica. Tal era su deseo de formar una pequeña élite intelectual, que llegó a postular que se cerraran las universidades del interior del país. Tales ideas provenían de un análisis histórico previo, que resulta poco conservador para lo que se podría esperar: la gran culpable de la derrota en la guerra, y de la crisis económica subsiguiente, no eran los indios, quienes en la medida de sus posibilidades para Deustua habían cumplido con su rol de defender la patria, era la clase dirigente. Para él se debía cambiar la composición de la clase dirigente por una aristocracia de méritos y no de dinero o abolengo.

Ni uno ni otro se preocuparon porque la práctica de la lectura fuera un hábito frecuente entre la población, y ambos fueron ministros de Educación en diferentes momentos. Villarán buscaba que las personas aprendieran a leer y a escribir porque creía que el país necesitaba tener trabajadores preparados en cuestiones técnicas. Deustua reconocía la gran crisis económica en que estaba sumido el país, por lo que postulaba priorizar la educación de unos pocos, en la medida en que se constituyeran en el futuro como una clase dirigente. Al final eso fue lo que pasó, el hábito de la lectura fue afán de unos pocos, y los libros que se publicaban en el Perú tenían un mercado reducido e irregular.

A partir de la década de los 50’s del siglo pasado se puede hacer un seguimiento de la producción libresca en el Perú. En esa década se publicaron en promedio 795.6 libros, siendo el año de 1959 el que mayor producción tuvo, con 914 libros. En la década siguiente el promedio se incrementó ligeramente, siendo la cifra promedio de 830.3 libros por año. La producción anual era muy irregular, por ejemplo, en 1966 se publicaron 985 libros, dos años después la cantidad de libros publicados disminuyó a 712 y para 1969 la cifra se hundió mucho más, se publicó solo 535 libros; pero un año después la producción ya se había recuperado en 885 libros. Esta irregularidad será una constante hasta en la actualidad.[2]

En la década de los 70’s se produce un mayor crecimiento en la producción literaria, con 989.6 libros de promedio al año, debido probablemente a las condiciones políticas en que vivía el país, con un gobierno que enfatizó su interés en la educación, y en la producción de libros de historia y ciencias sociales. Me remito a los hechos: en esa década de publicó en el Perú la voluminosa Colección Documental de la Independencia del Perú, que consta de casi 200 tomos. Una legislación favorable a la producción libresca se emitió en los primeros años de la década anterior, mediante una Ley N° 13710, en la cual se exoneró de impuestos a los libros; poco tiempo después, el 5 de febrero de 1962 se aprobó otra ley N° 13978 que exoneró de los derechos de importación a la maquinaria, equipos y materiales de imprenta. Esto permitió que en poco años se generalizara el sistema de impresión offset en el país, según Julio Olaya.

Previamente a este ligero e importante aumento en la producción de libros en el Perú, ocurrieron varios hechos ahora anecdóticos, pero que en su momento colindaban con el escándalo y la estulticia. En setiembre de 1960 se dieron algunas Resoluciones Supremas referentes a la censura de libros. Se temía sobre todo a los libros provenientes del extranjero que pudieran tener un contenido político de izquierda. Como medida de fuerza se autorizó la quema pública de libros, cual historia medieval de brujas y herejes; así el primer gobierno de Belaunde se constituyó en un moderno Tribunal de la Santa Inquisición. El 25 de julio de 1967 salió publicado en La Prensa una denuncia que realizó un importante impresor peruano, Juan Mejía Baca, contra el gobierno de turno por tales hechos, pero él no fue el único. Un año después, en 1968, dentro de un sentimiento adverso por tales eventos, el 11 de mayo se decretó la Resolución Suprema N° 0191-68-GP/60 que dejaba sin efecto las resoluciones anteriores sobre la censura de libros.

No se tienen suficientes datos para la década de los 80’s como para tener el promedio anual de la producción de libros en el Perú de esos años. A pesar de ello, se sabe que durante los años de 1980 y 1985 se publicaron 602 y 518 libros, respectivamente. La crisis económica que se fue gestando a finales del gobierno militar había afectado a la capacidad de consumo de la población, y los insumos con que se fabricaban los libros se habían encarecido. Esto afectó enormemente a las editoriales en el país, quienes para los primeros años de los 90’s, comenzaron a cerrar sus puertas. El 22 de setiembre de 1992 salió publicada una nota periodística en donde se informaba que el último semestre 44 empresas dedicadas a la edición, distribución y comercialización de libros habían cerrado. De igual manera, en julio de 1993 la Cámara Peruana del Libro afirmó que en los últimos 3 años se habían cerrado 20 librerías. [3]

Si bien es cierto que en los 90’s el promedio anual de la producción de libros se elevó muy por encima del promedio de los 70’s, llegando a tener 1847.5 libros por año; el costo de los mismos se vio incrementado. En parte por las trabas tributarias que no exoneraban al libro del pago de impuestos en las ventas, e incluso cuando se los exoneró del 18% de IGV, el servicio de impresión y encuadernación no estaban exentos del mismo. Cuando en marzo de 1993 el ministro de Educación fue interpelado por las cargas tributarias que pendían sobre el libro, dijo: “Desgravar la impresión de los libros contraviene la política de uniformidad tributaria que el gobierno ha dictado durante los últimos meses”.[4] El concepto de libro como objeto de lucro, en su máxima expresión.

Si se contraponen los datos de la producción del libro en el Perú, desde mediados del siglo pasado, se encontrará una constante de crecimiento en la producción. Sin embargo, si comparamos tales datos con el número poblacional que tiene el Perú en esos años, se encontrará que la producción no solo se ha estancado sino que ha retrocedido en determinados años. En 1950 se producía un libro por cada 10 017 habitantes, para 1997 la relación varió notablemente: un libro por cada 17 211 habitantes. Siendo el mayor porcentaje de libros producidos los libros escolares, podemos inferir que en el Perú, el hábito de lectura ha pasado a ser una leyenda urbana más.

[1] Pedro Guibovich. Bibliotecas, archivos e investigación histórica, p. 581

[2] Todos los datos referentes a la producción libresca en el Perú, a partir de los 50´s, provienen de la tesis de grado de Julio Olaya: La producción del libro en el Perú, periodo 1950-1999. Los comentarios al respecto, a menos que exprese lo contrario, son estrictamente personales.

[3] Julio Olaya: La producción del libro en el Perú, periodo 1950-1999, p. 69

[4] El Comercio, 13 de julio de 1993, citado en Julio Olaya: La producción del libro en el Perú, periodo 1950-1999, p. 33

5.4.07

Apuntes históricos sobre los inicios del SUTEP (1971-1974) - II Parte

Por: Héctor Huerto Vizcarra


No faltó mucho tiempo para que el SUTEP convocara a un nuevo paro. Éste se dio el 29 de noviembre, y según La Prensa fue acatado por la totalidad de profesores de colegios nacionales de Lima, Arequipa y Chiclayo. También recibieron importante apoyo en Piura (95%) e Ica (40%). Esta notable capacidad de convocatoria es reconocida por el Gobierno, quien se obliga a decretar el 3 de enero de 1973 un nuevo aumento de sueldo para los maestros, lo que sin embargo, no satisface a la dirigencia del SUTEP.

Para fines de ese año la situación política entraría en crisis, gracias al accionar del SUTEP y al apoyo que obtuvo de la población y otras organizaciones sociales. El 24 de octubre de 1973 se realizó un nuevo paro de maestros acatado, al parecer, de forma parcial. Sin embargo, provocó la reacción del Gobierno quien al día siguiente realiza detenciones en todo el país. Esto provoca una ola de indignación social que estalla en numerosas protestas en todo el país. Muchas de ellas están encabezadas por estudiantes secundarios. Tres días después, se producen enfrentamientos entre pobladores y la policía en Huancavelica. Los estudiantes se apoderan de varios centros escolares en diversos puntos del país. A pesar de ello, la represión aumentó y las protestas también. En una carta publicada en Caretas el 20 de noviembre, desde la colonia carcelaria de El Sepa, Horacio Zevallos (Secretario General del SUTEP) denuncia la detención de 500 profesores, 91 de los cuales están en El Sepa.

El 16 de noviembre el Fuero Sindical de Arequipa convocó a una huelga indefinida exigiendo la liberación de los maestros detenidos. Se dice que las bases que acatan la huelga pertenecen a 3 centrales: CGTP, CTRP y CNT, aunque oficialmente estas centrales no apoyaron estas manifestaciones. (8) Se producen enfrentamientos con la policía que ocasionan 19 heridos y 2 muertos, un trabajador y un estudiante. Esto impulsa a que la Federación Departamental de Trabajadores de Arequipa (FDTA), afiliada a la CGTP, el día 21 se pliegue al paro. El 22 de noviembre los estudiantes universitarios del Cusco realizan un paro en apoyo del SUTEP y de los trabajadores de Arequipa, el cual no está exento de enfrentamientos con la policía, los cuales al día siguiente producen 3 estudiantes heridos y uno muerto. Igualmente, el 28 en Ayacucho se producen enfrentamientos entre la Guardia Civil y estudiantes universitarios y escolares, como consecuencia generan otro muerto. La respuesta del Gobierno fue declarar estados de emergencia en diversas regiones del país y delegar el comando político y militar al Ejército. Lo que a la postre amedrentó a la población.

Mientras tanto el SUTEP se va legitimando ante la opinión pública y ante los propios maestros. Las primeras elecciones del magisterio se dieron el 28 de mayo de 1973, para elegir a la directivas de las Cooperativas de Servicios del Magisterio en todo el país. En los periódicos solo se consignó el resultado de la elección en Lima, donde el SUTEP venció con un 61.16%. Este tipo de elecciones son importantes porque son el único medio disponible, del periodo, para medir el apoyo de ciertos sectores de la población a determinadas fuerzas políticas. Sobre todo, porque durante casi todo el Gobierno militar (1968-1978) no se realizaron elecciones generales, para elegir Presidentes, Congresistas o Alcaldes. Asimismo, el predominio del SUTEP y de Patria Roja en el magisterio se consolidó un año después, cuando el 26 de mayo de 1974 se realizaron las elecciones en las 16 cooperativas magisteriales para la renovación de los tercios de sus órganos de gobierno. Ni siquiera la aparición de un nuevo gremio de profesores afín al gobierno, pudo impedir la victoria del SUTEP en la mayoría de regiones del país. (9) El SUTEP gana las elecciones en 13 Cooperativas. Carlos Salazar, Presidente del Consejo de Administración Central de Cooperativas Magisteriales, informó dos días después que, el SUTEP recibió el 90% de la votación a nivel nacional. (10)

Esta legitimación permite que el Gobierno abra un canal de diálogo directo y privilegiado con el sindicato. De esta manera los dirigentes del SUTEP se reúnen con el propio Velasco en tres ocasiones, obteniendo así ciertas prerrogativas, como el corte de los juicios a los maestros, liberación de detenidos, reposición de profesores y la entrega a la Central de Cooperativas del magisterio de los bienes muebles e inmuebles de la mutualista magisterial, que ascienden a un monto de 350 millones de soles. Las reuniones se realizaron el 8 de julio, el 5 de agosto y el 2 de setiembre de 1974. La intencionalidad de la medida era solucionar ciertos pedidos del sindicato a cambio de su apoyo político a las reformas educativas del gobierno, pero los objetivos partidarios de Patria Roja primaron en los intereses del SUTEP.


Esto se evidencia en la postura que el SUTEP mantiene mientras tiene el privilegio de negociar directamente con Velasco, prerrogativa que no alcanza a otros gremios de profesores. Un antecedente que revela la postura que mantenía el SUTEP para ese momento, es su IV Convención Nacional, del 3 al 5 de julio, donde solicita la apertura del diálogo con el Gobierno (que se cumple tres días después), pero también, al analizar el contexto político de ese entonces, señala que se desarrolla dentro del marco de la crisis del sistema capitalista y la bancarrota del reformismo del Gobierno, de acuerdo a los planes del imperialismo, la gran burguesía y los terratenientes, cuyos intereses defiende. Declaración que resulta contradictoria con su petición, para un gremio que se reconoce como clasista y revolucionario, y que desea negociar con un gobierno reformista y oligarca, que "obviamente" no defiende los intereses del pueblo.

Sin embargo, como se ha mencionado antes, el diálogo se dio y trajo consigo varios beneficios para el SUTEP, incluso, el Gobierno evaluaba su reconocimiento oficial como sindicato. Mas esto, al parecer, no implicaba ningún compromiso para ese sindicato, todo lo contrario, parece que buscaba generar mayor presión al Gobierno. Así, cuando el Gobierno prohíbe la manifestación de solidaridad con el pueblo chileno, organizada para el 11 de setiembre, su Secretario General anunció que los maestros saldrían a las calles pese a las prohibiciones. Mas esto no fue el origen de la ruptura.

Lo que ocasionó la ruptura del diálogo con el Gobierno fue la declaración del I Congreso Pedagógico Nacional del SUTEP (del 2 al 5 de octubre), en donde se demostró la notable influencia política que ejerce Patria Roja y su política confrontacional frente al Gobierno. Por ello, se saludó a la revolución china y se afirmó la necesidad de integrar al magisterio bajo la conducción del proletariado, en íntima alianza con el campesinado; que significa en otras palabras que, el SUTEP asuma una posición de "clase", contestataria y de lucha. Consecuentemente, acordaron desenmascarar y combatir la reforma educativa y el ante proyecto de ley del docente.


A pesar de que sus dirigentes señalaron que esto no implicaba la cancelación del diálogo con el Gobierno, Velasco canceló el diálogo con ellos el 14 de octubre y nuevamente se reiniciaron las hostilidades. Velasco fue enfático al afirmar que: "Nosotros decidimos conversar con los dirigentes del SUTEP para buscar soluciones al problema magisterial. Pero el Gobierno Revolucionario no puede aceptar insolencias ni mucho menos prepotencias (...) Lo siento por algunos dirigentes que parecían sensatos, pero no hay más diálogo con actitudes semejantes." (11)

Ahora, ¿hasta qué punto se puede señalar que el SUTEP, en la actualidad, sigue una política parecida a la de sus primeros años? Parece que esto es muy fácil de observar si tomamos en cuenta las formas como el SUTEP sigue desarrollando sus luchas reivindicativas, mediante marchas, paros y huelgas magisteriales. Igualmente, la amenaza del nuevo Secretario General del sindicato, Luis Muñoz, dirigida al Gobierno, no hace más que corroborar esta actitud de confrontación, que entorpece inútilmente cualquier iniciativa gremial y política de la nueva directiva. Al parecer, siguen primando en el SUTEP los intereses políticos, o de Patria Roja, a los intereses del sector, en donde la ausencia de una calidad en la educación pública es notoria. El Estado no está exento de responsabilidades en esto, pero el tema en si, de la calidad educativa, merece una investigación aparte.

Tampoco la respuesta del Gobierno, a través del Ministro de Educación, fue la más acertada; y demuestra, probablemente, otra muletilla política que debe ser eliminada de nuestro sistema político: la prepotencia.

Si bien es cierto, un Gobierno debe tener cierto margen de acción donde ejerza la iniciativa política, no puede pretender que tiene las respuestas para todo. Debe existir también un margen de participación política de la población, en donde pueda alcanzar sus propuestas al Ejecutivo, para que las analice, discuta y envíe sus propuestas al Legislativo. Para ello, el Gobierno debe aprender a dialogar con los diversos sectores sociales y gremios políticos.

Lamentablemente, tanto en los sindicatos como en los partidos políticos puede más el amor a la ideología (libre mercado o comunismo) que al bien común. De esta manera, vivimos en una sociedad donde los intereses políticos mantienen una hegemonía, a pesar de que algunos sostienen que las ideologías han muerto.

(8) La CGTP es la Central General de Trabajadores del Perú controlada por el PC.

(9) En marzo de 1974 se anuncia la creación del SERP (Sindicato de Educadores de la Revolución Peruana), de filiación gobiernista.

(10) El 26 de mayo solo se realizaron las elecciones en 13 cooperativas magisteriales porque las Cooperativas de Lima e Iquitos estaban intervenidas por el SINAMOS, y en la del Cusco no se pudo formar el comité electoral porque algunos de sus dirigentes se encontraban detenidos. El 23 de junio se realizaron las elecciones de las 3 Cooperativas faltantes. En Lima gana el SUTEP (17 956 votos), dejando de lado a las listas auspiciadas por el SERP (3 450) y la FENTEP (765). En el Cusco se da algo similar, el SUTEP (2 708) vence por amplio margen al SERP (1 273). No hay datos sobre los resultados en Iquitos.

(11) 13 de noviembre de 1974.


* La imagen del inicio corresponde a la pintura "Civilización" (1938), la segunda imagen a la pintura "Potestad", ambas de Raquel Forner. La última imagen corresponde a Antonio Berni, "Desocupados" (1934).

29.3.07

Apuntes históricos sobre los inicios del SUTEP (1971-1974) - I Parte

Por: Héctor Huerto Vizcarra



El domingo 25 de marzo se realizaron las elecciones para elegir una nueva dirigencia del Sindicato Único de Trabajadores en la Educación del Perú (SUTEP), en el marco del XIII Congreso Nacional Ordinario. Tras sus resultados, en donde salió victoriosa la única lista inscrita, diversos analistas políticos y periodistas han renovado sus críticas contra el sindicato magisterial por la forma como se organiza y por como se relaciona con el Gobierno. Incluso, el Ministro de Educación José Antonio Chang no estuvo al margen de ello, ya que puso en duda la transparencia de esa elección, y afirmó que no era más que una rotación de cargos.(1)

Los argumentos que giran alrededor de la organización del SUTEP cuestionan el hecho de que su nuevo Secretario General, Luis Muñoz, fue Subsecretario General de la mesa directiva saliente; así como la ex Secretaria General del gremio, Caridad Montes, es ahora la flamante Secretaria de Relaciones Internacionales. Asimismo, se crítica la presencia de una sola lista de postulantes, lo que le resta alternancia al gremio, y parece demostrar el monopolio político que tiene Patria Roja dentro de esa organización. Sin embargo, Muñoz negó que su elección represente el continuismo de Patria Roja en el manejo del gremio magisterial, argumentando que el 80% de su lista directiva son jóvenes. (2) Más sorprendente resulta la afirmación suya, del día siguiente, donde señala que 4 miembros de su lista son apristas.

Lo que no se puede negar es el mayoritario apoyo que recibió la lista de "consenso" en la votación de los delegados. De los 467 delegados que estaban habilitados para votar, 360 votaron por la lista única, 6 votos estaban en blanco y 21 nulos. Aparte de esto, 80 delegados no votaron, que representan el 17% del voto total. Sumando este porcentaje a los porcentajes de votos blancos y nulos se tiene un 23% de "votos críticos".

Con respecto a su posición frente al Gobierno, se le critica su postura confrontacional. Ésta no tardó en hacerse evidente en la nueva dirigencia, cuando el recién electo Secretario General demandó al Gobierno reanudar el diálogo, de lo contrario, amenazó con volver a realizar paros y movilizaciones a nivel nacional. Amenaza que provocó igual respuesta por parte del Ministro de Educación, quien cuestionó asuntos sindicales internos, que en realidad no están dentro de sus competencias. Todo ello no hace más que complicar las perspectivas de diálogo.


Justamente, a raíz de esto el analista político León Trahtemberg señala que la lógica de enfrentamiento entre el Ministerio de Educación y el SUTEP existe desde 1972. Además afirma que, su plataforma es prácticamente la misma desde su creación, en parte porque Patria Roja no ha cambiado tampoco sus postulados. Me pregunto si eso es realmente así.

Los inicios del SUTEP se encuentran en 1971, cuando el 1 de setiembre se inició una huelga indefinida de maestros, en donde se solicitaba un aumento de sueldos mayor al que habían recibido días atrás. Dicha manifestación estaba organizada por la Federación Nacional de Educadores del Perú (FENEP), que para ese momento representaba a la mayoría de maestros sindicalizados del país. Al parecer, la huelga es todo un éxito, y recibe el apoyo de otros sectores de la población. Así el 8 de setiembre, un grupo de estudiantes universitarios, en apoyo de esta huelga, toma el viejo local universitario de San Marcos. Esto obliga al Gobierno a realizar un nuevo aumento de sueldos, esta vez de 1 000 soles mensuales a partir de octubre. Sin embargo, el 13 de setiembre la FENEP decide continuar la huelga. Como respuesta, el Gobierno militar amenaza con despedir a todo maestro que no concurra a sus puestos de trabajo al día siguiente. La amenaza da resultado y provoca un importante escisión: los sindicatos ligados al Partido Comunista deciden romper la huelga. Esto lo logran tanto a nivel de las bases como de la directiva, que al parecer controlan. (3)

Al final, luego de una mayor represión que deporta a 5 dirigentes magisteriales, el 16 de setiembre los maestros secundarios deciden levantar la huelga. El PC había denunciado al Apra y a los "ultras" de querer alargar la huelga por razones políticas. Incluso, días después, Velasco afirmó que se pretendió organizar un movimiento conspirativo contra la revolución utilizando el problema de los maestros. (4) Además, todos los maestros que no acudieron a trabajar a partir del día 13 son despedidos. De esta manera, la forma como finaliza el paro es determinante en el desprestigio que recae en la FENEP, del cual nunca podrá recuperarse.(5)


De esa forma surge el SUTEP en 1972 en el Cusco, como alternativa "clasista" de organización sindical de los maestros. (6) Evidentemente, se trataba de un gremio mucho más politizado y en abierta oposición al Gobierno. Lo que no queda claro es la participación aprista en dicho sindicato. Los críticos al SUTEP, como el PC y el Gobierno, no dudan en señalar constantemente que el Apra está detrás de todo ello, o en íntima alianza con grupos extremistas de izquierda. Por ello, Velasco no duda en afirmar que: "En el SUTEP están enquistados los ultras de la peor especie y hay un partido político, muy antiguo, y que ustedes conocen, que está moviendo y planificando y que participa también de la agitación." (7)

Desde sus inicios, el SUTEP reivindicó el aumento de sueldos de los maestros como principal bandera de lucha, sobre todo en una coyuntura económica que cada vez más se sumía en crisis, en donde el costo de vida iba en aumento. Sin embargo, no hubo mayor concesión con respecto al Gobierno, y las exigencias de mayores aumentos de sueldo no eran puntos negociables. Lo que ocasionó en la mayoría de casos, mayor represión contra el sindicato. Así resulta que, un día antes de su primera acción de protesta, en donde solicitaban aumento de sueldos y el reconocimiento oficial de su sindicato, 200 maestros fueron detenidos en un allanamiento de la policía de su local gremial. Aún así, el paro es acatado en gran parte de Lima el 14 de setiembre de 1972. Tanto el Gobierno como el SUTEP no habían perdonado lo acaecido un año antes.


(1) Perú 21, martes 27 de marzo, p. 3

(2) Perú 21, lunes 26 de marzo, p.3.

(3) El PC controlaba los sindicatos de los maestros primarios, de educación física y de educación técnica.

(4) Discurso en Tacna, el 1 de octubre de 1971.

(5) La FENEP sigue un propio desarrollo. Entre el 27 y 31 de enero de 1973 se lleva a cabo su Congreso Nacional, en donde deciden cambiar el nombre por Federación Nacional de Trabajadores de la Educación Peruana (FENTEP). Se afilian a la CGTP y apoyan al Gobierno.

(6) La Cronología Política de Desco que he consultado, así como la página web del propio sindicato, no registran la fecha de la fundación del SUTEP. Se dice que es una alternativa clasista porque se sienten más identificados con las características y perspectivas políticas de la clase del proletariado. Por ello, no es extraño que el 14 de setiembre de 1973, el Subsecretario del SUTEP, Arturo Sánchez califique al Gobierno de reformista burgués y señale que los obreros, estudiantes, campesinos y maestros están demostrando las medidas del mismo.

(7) Conferencia de prensa de Velasco el 21 de noviembre de 1973 , tras una nueva protesta nacional del SUTEP. Gustavo Espinoza señala algo parecido en el libro "Frente al Perú oligárquico (1928-1968)": "En primer lugar en el magisterio hay una vieja escuela aprista. El Apra (...) pierde esa fuerza en la segunda parte de la década del sesenta, pero en la crisis de 1971 retoma fuerza (...)". Más adelante agrega: "Lo que pasa es que para ellos [el Apra] era políticamente más rentable levantar la bandera del maoísmo (...) porque eso era más revolucionario, y así se enfrentaba esa lucha al movimiento sindical, a la clase obrera y a la CGTP desde posiciones de izquierda." p. 110. Aunque no estoy de acuerdo con ello, porque niega la fuerza política real que tenía Patria Roja en ese sindicato, hay que recalcar la percepción política que se tenía en su momento sobre el Apra, donde se le sobredimensionaba. Hay que recordar que para esos años Espinoza se desenvolvía como Secretario General de la CGTP.


* La primera imagen corresponde al cuadro La Protesta de Giovanna Corsale.
Continuará...