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2.9.09

Haya y el espacio tiempo histórico


Por: Gabriela Adrianzén G-B

En primera instancia la preocupación de Haya es por el método, en ese sentido el marxismo contrastado con los problemas políticos latinoamericanos, y más específicamente peruanos terminará por no ser el método más adecuado. Para Castro, Haya regresa a Hegel por encima de Marx porque finalmente “pone como punto de partida la propuesta hegeliana de la conciencia plasmada en la cuestión del estado-nación por encima del problema de clase” . Haya conjuga la dialéctica hegeliana con el relativismo de Einstein, “se trata de una mirada dialéctica del espacio y del tiempo aplicada a la historia” . Su relatividad entra e juego cuando resalta la multiplicidad de las formas de la organización humana en relación con el espacio y el tiempo . Pero Haya no niega por completo el marxismo, Castro nos recuerda las palabras de Haya: “el aprismo arranca filosóficamente del determinismo histórico de Marx y de la dialéctica hegeliana adoptada por él para su concepción del mundo”.

Vallenas plantea que hay una confusión en Haya acerca del devenir de Heráclito y la dialéctica de Hegel . En cambio para Castro, Haya reconoce el principio universal del eterno movimiento, cambio y devenir (Heráclito) como un proceso constante de contradicciones, negaciones y continuidad (dialéctica), logrando una síntesis; y el marxismo se regiría por el mismo principio pero para una ley hallada por este (el materialismo histórico).

La crítica de Haya hacia aquellos marxistas criollos era que no debía asumirse el marxismo como dogma inflexible sino dialécticamente, en ese sentido el determinismo histórico no se impondrá en todas las latitudes. El error, plantea Haya, en El antimperialismo y el APRA está en: “la inconveniencia de aplicar las mismas reglas y estimativas históricas del espacio y de tiempo a todas las modalidades socio-económicas” .
Se trata de aplicar el relativismo del espacio y el tiempo a la historia. En ese sentido Haya dirá que la historia del mundo vista desde el espacio-tiempo-histórico indoamericano no será la misma que la vista desde el espacio-tiempo-histórico europeo. En ese sentido, puede haber procesos que pueden ser últimos en Europa pero primeros en Indoamérica, como el imperialismo. Cada proceso tiene sus particularidades, dadas justamente por el tiempo y el espacio y se debe estar atento a ello para entender el momento-espacial que se vive y poder actuar en consonancia con él. De eso dependerá, en cierto sentido, nuestra persistencia en la historia. Cada estadio de la dialéctica tiene una coherencia en si mismo que debemos entender.

Si bien Nieto duda de la comprensión del relatividad de Haya, sí considera que estamos ante una teoría política aplicada: “Para él, las especulación de teoría pura o la acción política son momentos de una síntesis cultural de la política. No es un doctrinario que actúa ni un político que subordina la doctrina; tales juicios suponen una relación externa entre creación intelectual y actuación práctica.”

En concordancia con lo dicho, Maria Teresa Quiroz nos recuerda las palabras de Haya: “el despertar de los pueblos latinoamericanos, la formación de una conciencia antiimperialista, la preparación de una lucha continental, exigen sin duda, una organización previa y una disciplina básica” . Por ello luego de una detenida observación, de la composición de los grupos sociales en el Perú y observar que se trataba de una minoría obrera vs una mayoría campesina; donde además eran todos los grupos los que sufrían el embate del imperialismo, propone la formación de un frente único. A la vez, plantea que no era viable un partido de clase sino un frente de los trabajadores manuales e intelectuales que aglutine a todos los oprimidos.

La influencia de Lennin es innegable y perdurable en Haya, la necesidad de organización y disciplina que se traduce en un partido es el medio necesario para la conquista del poder, y con ella la transformación de la comunidad; del mismo modo hereda de este la importancia central asignada al estado. Podemos entender entonces su accionar como la búsqueda incesante de la supervivencia de su partido que solo se logrará con una acertada comprensión del momento histórico.

No podemos encontrar en su doctrina la validación para todas sus acciones políticas pero tampoco debemos, como ya mencionáramos, encontrar en la traición de éstas la explicación a sus polémicas acciones.

8.9.07

"Reanuncio" sobre "Una Pequeña historia del A.P.R.A." (Por Edgar Villegas)

Creo que el amigo Marcayuq me entendió un poco mal, amigos Bloggers. El compromiso de hacer el trabajo está en la palestra; debido a que se tendrán que citar y usar múltiples fuentes demorará más de lo indicado, por lo que cada cierto tiempo aparecerán partes de un capítulo sobre el tema que les he prometido, pero ello no significa que, mientras, no se vayan publicando en el interín otros más sobre temas diversos de la historia: imaginarios, fotografía, teoría, reseñas etc.

¿Qué sería de la propuesta si les soltamos un soneto monocorde? Nuestra apuesta y compromiso es por algo diverso; así que les pedimos, lectores, las disculpas del caso y la próxima semana les tendremos novedades.

12.4.07

Una Pequeña Historia del A.P.R.A. (Unas reflexiones, antes de lanzarse a la Piscina)*

* Por Edgar Villegas Vásquez


I

Recuerdo de mis clases de historiografía universal el comentario sobre un historiador particular. Su nombre era Flavio Josefo y era de orígenes judíos. Su nombre romano mostraba que en aquel tiempo Roma controlaba el mundo conocido y el imaginario de entonces. El buen Flavio Josefo tenía una máxima por la cual, si es que uno quería hacer historia, debía tener cuidado de escribir sobre quien ya estuviera muerto, o que sus descendientes no estuvieran por ahí cerca para buscar al historiador. Me imagino que el pobre Flavio Josefo, en algún momento debía haberse levantado por la madrugada ante fuertes toques en la puerta, abrió esta soñoliento y tuvo en frente un par de fulanos armados con un par de garrotes, que le dejaron el lomo hecho polvo, por decir lo que no debía, y no decir lo que sí debía.

Pero no nos pongamos tan serios, es posible que Flavio Josefo en realidad aprendió esto desde experiencia ajena y no desde pellejo propio… ¿quien sabe?... a final de cuentas, el ya se llevó el secreto. Sin embargo, esta ha sido una de las máximas para el historiador: no herir susceptibilidades. La pregunta tal vez después de este comentario podría ser: ¿por buscar decir la verdad? Creo que los que se han sentado en las carpetas conmigo (yo me sentaba en la última, se acuerdan, allá al fondo) deben saber que la historia es una profesión sacrificada, y que tal vez uno de los pocos privilegios de los historiadores, es buscar la verdad.

Aún a pesar de comentarios suprasensibles tan hermosos como el anterior, tan morales, tan idea - pero al mismo tiempo tan irreales-, siguen existiendo como especie los historiadores que buscan evitar temas polémicos por más que formen parte de nuestra identidad o realidad, entre otras cosas porque, como Flavio Josefo se buscan evitar problemas, o porque muchas veces ven que ciertas partes del pasado son como un Tabú al más puro estilo sociedades primitivas, o finalmente –y este es el peor de los casos-, porque no quieren herir la susceptibilidad de sus financistas.

Por esto y mucho más – como dice la canción-, entre otras cosas los sociólogos nos quitan la chamba, es decir a los historiadores – como nos dice mi amigo Marcayuq-, y peor aún, como dice el Cantante, la razón por la que una gran cantidad de la producción histórica es bullshit.


II

Lo que van a ver desde el jueves 19 en pequeños capítulos, es una historia del A.P.R.A. Se preguntarán porque sale esta. Todo empieza en un encargo de un amigo de Ciencia Política sobre el período de la Convivencia y la Superconvivencia del APRA, ambas en tiempos de Prado y de Belaunde entre finales de los cincuenta y de los sesenta. Después de terminado el trabajo me sentí un poco mal, no por el hecho que fuera aprista - les juro que no lo soy, ni lo sería-, sino que resultaba que había escrito sobre temas explorados sólo por un lado o por una secuencia pequeña del tiempo, que únicamente se vuelven estereotipos para un problema tan complejo como investigar la historia de un partido como este, y al mismo tiempo a través de ello diagramar un poco la dinámica de las fuerza políticas en el Perú.

Desgraciadamente en el espacio en el que nos movemos, la historiografía o el análisis sobre el APRA se encuentra polarizada en tres vértices, como en un triángulo. Dos de ellos guardan correspondencia: Desde la izquierda y la derecha - que le dan con palo en la mayoría de los casos -, y desde la misma APRA -que en este último caso no se da con palo, sino con pluma-. Ninguno de ellos se vuelven completamente imparciales.


III

El cautiverio del historiador Fernand Braudel, entre los meses de Junio de 1940 y Mayo de 1945 en plena Segunda Guerra Mundial, le sirvió a este para entender hasta que punto podía la historia tener las ambiciones de entender los procesos y fracturas de la humanidad desde las secuencias del tiempo. Como prisionero de guerra se le ocurrió una respuesta que fue simple y a la vez compleja: crear un observatorio del tiempo; la historia vista como una secuencia de larga, mediana y corta duración, y donde esta a través del diálogo con otras ciencias sociales pudiera encontrar una respuesta a la interacción de aspectos como la economía con las costumbres, la cultura, las instituciones o las religiones de los hombres.

Toda esta mecánica al mismo tiempo tenía un fin terapéutico en Braudel, este consistía en momentáneamente escapar a la locura que la guerra representa en la mente de los hombres, todo ello a partir de una propuesta lúdica: entender que los hechos no se vuelven meras fracturas historiables desligadas de su contexto, sino que se explican en realidad desde su devenir, relacionados con otros hechos. Braudel, termina tomando la posta de Lucien Febvre; con él, el historiador se vuelve un testigo de la secuencia del tiempo a través de una perspectiva panóptica.

La respuesta que Braudel da sin embargo a la historia no nos provee a nosotros, latinoamericanos, de un mismo tiempo que el de nuestros hermanos allá en ultramar; nuestros procesos no pueden medirse por varios siglos como los de Europa, salvo tal vez la parte de nuestra historia que excluye a los europeos, es decir el período prehispánico. Salvo esa excepción el proceso de la colonia puede asemejarse a uno de mediana duración, y su etapa posterior, la república, podría asemejarse a uno de corta. ¿Se imaginan entonces, después de esto analizar cuestiones como por ejemplo las dinámicas que dan origen a la democracia en America Latina o los partidos políticos? Desde nuestra realidad, aquello sólo sería posible si tomamos las herramientas de la investigación histórica en función a procesos de corto plazo, y también si vemos en lo posible de analizar nuestros procesos particulares, respetando que es lo que tienen de idéntico y diferente al mismo tiempo con otras partes del mundo.

Este grupo en su manifiesto puso como cláusula que no hay una sola historia, si es que esta trata de ser verdaderamente imparcial; es entonces que esta será no será mi historia, sino al mismo tiempo la de todos nosotros a través del tema en cuestión. Solo espero que comprendan que por la extensión reducida que requiere el Blog, esta historia será pequeña, pero sin embargo buscará ser lo más completa para definir el tema.

Ustedes, en el caso que piensen que sobra o falta algo en ella, pueden enriquecer el debate. Por que al fin al cabo, el debate es la gracia que tienen los blogs, y al mismo tiempo la razón por la que nosotros creamos este: Ahora… y en la Historia.


Nota de la imagen:

Fotografía del líder histórico del APRA, Víctor Raúl Haya de la Torre. En ella figuran Carlos Manuel Cox y otros apristas. Tomada en la década de los 30s.