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15.12.09

AVISO A LA COMUNIDAD ACADÉMICA DESAGRAVIO A LA DRA. IMELDA VEGA-CENTENO B.

Por encargo de la comisión organizadora del XIX Coloquio Internacional de Estudiantes de Historia de la Pontificia Universidad Católica del Perú, hacemos llegar la siguiente nota aclaratoria con respecto a un hecho bochornoso acontecido en el marco de dicho evento. 

La comisión organizadora del XIX Coloquio Internacional de Estudiantes de Historia de la PUCP tiene el deber de informar a la comunidad académica sobre un caso de plagio acontecido en el marco de dicho evento. Esto se hace de conocimiento público para deslindar con este hecho reprochable que agravia a quienes se dedican al trabajo intelectual en el Perú.

 

El día viernes 30 de octubre, en una mesa dedicada a la historia del
APRA, Christian Carrasco Celis, licenciado en Historia por la UNMSM, presentó la ponencia titulada "Rompiendo mitos: Religión, Aprismo e Historia
". Aconteció que, momentos previos al inicio del evento, el Dr. Nelson Manrique, comentarista de la mesa, informó a los organizadores que, desde su punto de vista, la ponencia del Sr. Carrasco era un plagio de dos textos de la Dra. Imelda Vega-Centeno Bocángel. Alertados de la situación, la comisión organizadora informó al ponente de la irregularidad y le advirtió que el profesor Manrique estaba dispuesto a acusarlo públicamente. Inmediatamente, se le dio la libertad para retirarse y no exponer la cuestionada ponencia. Sin embargo, el Sr. Carrasco, por su propia cuenta, decidió continuar bajo el argumento de que se trataba de un malentendido provocado por el hecho de que su trabajo era un resumen de un texto mucho más extenso. En consecuencia, durante el desarrollo de la mesa, el profesor Manrique hizo pública la denuncia y la fundamentó.

 

Al ser los hechos anteriormente descritos de carácter público, la comisión organizadora procedió a contactar a la principal afectada y remitirle la ponencia completa del Sr. Carrasco, junto con la versión resumida de veinte páginas que el supuesto autor expuso durante el coloquio. La Dra. Vega-Centeno replicó indignada asegurando que el plagio era evidente, pues el 75% de ambos documentos era copia textual de dos publicaciones (aparecidas en 1986 y 1991 respectivamente) sobre el tema del “Aprismo popular”. Ella devolvió los documentos con los pasajes plagiados claramente identificados y resaltados. El Sr. Carrasco había, además, copiado las referencias bibliográficas de los trabajos de Vega-Centeno, haciendo gala de haber consultado libros de difícil acceso en las bibliotecas de Lima. Finalmente, la profesora Vega-Centeno comentó que el Sr. Carrasco citaba material del archivo personal de tradición oral que conserva la autora, sin especificar que se trataba del trabajo de campo de la mencionada académica. Expuestos los hechos y demostrada la gravedad de la situación, sirva esta nota como un desagravio público a la Dra. Imelda Vega-Centeno.

 

La comisión organizadora pide disculpas públicas a los estudiantes de Historia y a la comunidad académica en general, por no haber detectado el plagio a tiempo. Como bien conocen quienes han organizado un evento académico, las ponencias son aceptadas por considerarlas estudios originales. En ese sentido, en el Coloquio Internacional de Estudiantes de Historia – PUCP se valora y respeta el trabajo de quienes aceptan participar como ponentes. De ninguna forma, la comisión organizadora avala o aprueba casos de plagio como el presente; prueba de ello es que son sus miembros los que, por medio de este comunicado, hacen de conocimiento público este reprobable incidente para hacer el deslinde y el desagravio respectivos.

 

Por último, por las razones expuestas, la comisión organizadora considera que este desafortunado incidente, no desprestigia al Coloquio Internacional de Estudiantes de Historia–PUCP, evento que se ha consolidado académicamente, durante dos décadas, gracias al trabajo de generaciones de jóvenes historiadores de nuestra casa de estudios. De todas maneras, no podemos dejar de lamentar profundamente el incidente.  

 

 

La comisión organizadora

XIX Coloquio Internacional de Estudiantes de Historia – PUCP

14.3.09

El Inca inglés


Por: Héctor Huerto Vizcarra

Al parecer, los ingleses tienen la manía de ser todo menos ingleses. Recuerdo que una amiga inglesa, Katriona, me dijo hace algunos meses atrás que el plato nacional de Inglaterra era el curry. Además, esa impresión la tenía desde mucho antes porque conocía la historia real de
Archibald Belaney, un inglés nacido en Hastings que siendo muy joven se muda a Cánada en 1906 en donde se hace pasar por nativo americano, como hijo de un padre escosés y una madre apache nacido en USA. Inmediatamente, se cambia el nombre a Búho Gris. Luego sería recordado porque escribió libros sobre su experiencia con la naturaleza, por lo que es considerado en Cánada como uno de los primeros conservacionistas, logrando tal interés mediático y reconocimiento que es llevado de gira a en su patria natal Inglaterra. Su historia es tan curiosa e interesante que fue llevada al cine en 1999.

 

El caso de Belaney es un ejemplo perfecto de cómo se deberían entender las identidades culturales y lo relativa que resulta ser la apariencia física en relación con las mismas. Por eso, Degregori (1993) plantea que las identidades étnicas tienen que ser vistas desde un enfoque situacional, que implica analizar a la etnicidad a través de sus transformaciones en el tiempo, como identidades fluidas que se construyen y reconstruyen, se reclaman o se ocultan, de acuerdo a las circunstancias.

 

Entonces, descubrir la historia del inglés que se convirtió en un Inca me ratificó esa idea sobre los ingleses. Gracias a CLiotropos pude descubrir a la biblioteca digital más importante del mundo, Internet Archive, que ha sido linkeada a este blog. En donde podemos encontrar informaciones de todo tipo ya que es un proyecto que viene funcionando desde 1966. Para explicarla mejor, copió unos párrafos de Cliotropos:

El IA mantiene antiguas versiones de software, copias consecutivas de “páginas”, bases de datos  y otros recursos que de otra manera inevitablemente desaparecerían y, en general, es un gigantesco repositorio de todo lo que se ha publicado y sigue publicándose en web.  La iniciativa es en parte un museo y en parte una biblioteca.  Ofrece, entre otros recursos atractivos para el historiador, una “máquina del tiempo” (Wayback Machine), que permite ubicar y ver antiguas versiones de páginas web (incluyendo algunas ya desaparecidas).

Como parte de estos propósitos, el IA ha procedido a compilar archivos de libros digitales disponibles en distintos lugares.  Aproximadamente la mitad de los recursos  proceden de la sección en dominio público del macro proyecto de Google Libros, pero otros vienen de distintos  repositorios, entre ellos el Proyecto Gutenberg y la ya difunta iniciativa  Live Search Book, de Microsoft (con 750000 títulos digitalizados).

 

En este sitio encontré una novela de aventuras de Harry Collingwood, Adventures in Peru, publicada en Inglaterra en 1910, que narra la historia de un joven aprendiz de ingeniero civil que viene al Perú para la construcción de una vía del tren, y que trás desbarrancarse en un accidente es rescatado por indígenas peruanos, quienes lo consideran como un Inca reencarnado. Aún no leo la novela, y habría que ver como nos describen, pero en lo que no tengo dudas es que el ilustrador de la misma, como pueden apreciar en la página 6 de este libro, imaginaba a los indios peruanos como a si fueran apaches.

Les dejo el libro por si quieren leerlo:

 

Harry Collingwood Harry Escombe Adventures in Peru

16.8.08

¿Salida o exclusión? El sector informal en el discurso político peruano 1984-2006 (II)

Por Claire Wright


En la primera parte de este post, se identificaron las principales aproximaciones teóricas al sector informal. El objetivo de esta segunda parte es de identificar cuáles elementos han sido incorporados en el discurso político peruano entre 1984 y 2006. A continuación, se analizan las reformas realizadas durante este período para luego hacer hincapié en la campaña electoral de 2006[1].




A principios de los 80, el ILD realizó una campaña masiva sobre la problemática de la informalidad en Perú, como consecuencia de la cual llegó a la agenda política. Con el apoyo de Belaúnde Terry, el ILD propuso una ley de procedimiento que dictaba que todas las leyes tenían que ser publicadas primero como anteproyectos para poder realizar un debate público. Para Hernando de Soto, el primer paso en la solución del sector informal era la incorporación de la ciudadanía antes de realizar reformas más específicas. Sin embargo, los ministros no respetaron la nueva normatividad y el primer intento de reforma se fracasó. Aún así, se puede hablar de un logro simbólico al poner un problema clave en la agenda: el divorcio entre el Estado y la ciudadanía.

A partir de 1986, bajo la primera administración de García y luego con Fujimori, el ILD logró realizar toda una serie de reformas. Entre 1988 y 1995, el ILD fue gestor de 400 propuestas, leyes y cambios legales. A pesar del aparente éxito de estas reformas el proceso se estancó en 1996. En gran parte, esta ruptura se debe al protagonismo de Hernando de Soto en la política nacional y el alcance de las reformas que muchas veces querían ir más allá de lo económico (por ejemplo un programa de amnistía para prisioneros sin justicia). Entonces, la segunda generación de reformas ofrece un balance mixto. Para nosotros hay dos conclusiones importantes: i) la importancia de la creación de conciencia y la participación ciudadana en el proceso y ii) la convicción de que la mejor manera de solucionar el problema de la informalidad empieza desde el sector informal más que desde el sector formal.

El balance de las reformas laborales bajo Fujimori entre 1995 y 2001 es muy mixto. Por una parte, seguía con los elementos centrales de la propuesta del ILD, que se centraban en el paso de la informalidad a la formalidad. Por otra parte, se buscaba igualmente la creación del empleo desde el sector formal. Sin embargo, gran parte de esta segunda estrategia se basaba en la precariedad y la flexibilidad del empleo, lo cual va en contra de la lógica de fomentar el empleo estable en el sector formal y entonces también se basa en los aportes del enfoque más neoliberal.

En el período post Fujimori entre 2001 y 2006, la cuestión del sector informal seguía siendo central en la política peruana. Con la fundación del Ministerio de Trabajo y Promoción de empleo y más programas de creación de empleo, se notaba una continuación con el programa de Fujimori, aunque también se trataba de salvaguardar los derechos labores y buscar mejoras en la economía orientadas hacia la producción de empleos estables. Aún así, se seguía pensando en las PYMEs (reguladas y no reguladas) como una fuente principal de trabajo en el país y así demostraba una continuidad con las primeras teorías de Hernando de Soto en El otro sendero (1989).

De acuerdo con todo lo expuesto hasta este momento, parece evidente que el discurso político en Perú, en vez de sufrir cambios radicales relativos al problema del sector informal, se haya ido incorporando nuevos elementos tales como los programas de fomento de empleo y la formación de la población activa, además de las teorías tradicionales del ILD sobre las restricciones legales, la creación de conciencia etcétera.


En su informe “¿Qué plantean los candidatos para los 3 millones de trabajadores informales del Perú?”, Transparencia Perú ofrece dos datos muy útiles: primero, la importancia otorgada al tema del sector informal en la prensa en la campaña electoral del 2006 y segundo, las diferentes posturas adoptadas por los partidos políticos.

En cuanto al primer elemento, es interesante destacar que entre un 7 y 8% de las propuestas por los partidos políticos tenían que ver con el empleo. Además, en la prensa escrita el tema del sector informal fue el elemento más destacado dentro del campo del empleo, representando un 45,67% de las propuestas comunicadas por esta vía.

Luego, en cuanto a las diferentes posturas adoptadas por los partidos políticos, es interesante destacar que como principal manera de reducir el sector informal, 13 partidos identificaron la fomentación de PYMES; 7 partidos propusieron la simplificación de los trámites para la legalización de las empresas informales; 4 partidos buscaron aumentar el empleo en sectores formales; y 1 partido hizo hincapié en los créditos y la capacitación de los trabajadores (el Partido Socialista).

¿Qué conclusiones se destacan como resultado del análisis realizado en este estudio? En la primera parte, se estableció una tipología de enfoques teóricos que tratan a la informalidad tanto como un resultado como una causa de la pobreza. Los enfoques son el neoliberal/enfocado hacia el sector informal; el estatista/enfocado hacia el sector formal; y el cultural. Es interesante observar que para autores como de Soto el sector informal pueda explicar unos pobres resultados macroeconómicos mientras que para economistas como García, el sector informal sea un resultado que se encuentra influida por pobres resultados macroeconómicos.

En el análisis realizado en la segunda parte, se buscó establecer qué aportes de los diferentes enfoques teóricos fueron incorporados en las políticas públicas y el discurso político en el período entre 1984 y 2006. Se encontró que a los aportes del marco neoliberal (tales como fomentar las PYMEs y agilizar los procesos burocráticos) se han ido sumando aportes del marco estatista (tales como la formación de los trabajadores y programas de fomento de empleo en el sector formal.)

Finalmente, el estudio sobre la campaña electoral del 2006 ha demostrado que la cuestión de la informalidad fue el tema principal dentro de la dimensión del empleo. En este sentido, los partidos políticos mostraban una marcada tendencia de hacer hincapié en los aportes del marco neoliberal (tales como las PYMES y la agilización de la burocracia) como solución al sector informal. Sólo un partido (de dieciséis) propuso créditos estatales y programas de formación profesional como mecanismos; y sólo tres partidos resaltaron la importancia de fomentar el empleo en el sector formal. Estos datos indican que en Perú el discurso original de Hernando de Soto todavía tiene mucho peso, en partidos que se ubican en puntos ideológicos muy diferentes. En este sentido, la siguiente afirmación de Salinas León parecía acertada tanto en 1984 como en 2006: “su mensaje ha logrado penetrar en la derecha, en la izquierda, en el centro, arriba, abajo, en todos lados.”[2]


[1] La información en esta sección proviene del ILD (s/f) “¿Qué hace el ILD?” http://www.ild.org.pe/, OIT (2003) “Perú: Propuesta de Programa Nacional de Trabajo Decente 2004-2006: Informe Preliminar”. Lima, Perú, 18 de diciembre y Transparencia (2006) “¿Qué plantean los candidatos para los 3 millones de trabajadores informales en el Perú” en Observatorio Regional Año2, nº 8 Lima, 16 de marzo 2006.
[2] Salinas León, Roberto (2004) “Vendiendo el sentido común.” [www.elcato.org]

Imágenes de http://www.dibusoft.com/ y www.cajalaboral.com

7.8.08

¿Salida o exclusión? El sector informal en el discurso político peruano 1984-2006 (I)

Por: Claire Wright




La informalidad ha sido un tema clave en la agenda política de Perú, sobre todo desde que Hernando de Soto inspirara las primeras reformas en los años ochenta. En este post, intento explorar las aproximaciones teóricas a la informalidad para luego analizar cómo éstas han sido plasmadas en el discurso político en Perú durante los últimos veinte años.
La informalidad como concepto

Hay muchas definiciones del sector informal y - hasta cierto punto - la definición empleada influye en gran medida en el tamaño, las soluciones, las consecuencias y las causas del fenómeno. Por ejemplo, para el Banco Mundial, se trata del autoempleo en empresas no registradas, el trabajo dentro de una empresa no registrada o trabajadores dependientes, que en muchos casos no reciben un sueldo por sus esfuerzos[1]. Por otra parte, Hernando de Soto ofrece una definición más completa, que además del comercio y transporte informal, incluye la vivienda informal y la falta de derechos de propiedad como indicadores del sector informal[2]. Luego, de acuerdo con un enfoque indigenista, el sector informal es la expresión cultural de un tipo de cosmovisión que incluye la importancia de la reciprocidad y las redes sociales[3].

Sus causas

Hernando de Soto, en El otro sendero (1989) identifica cuatro causas del sector informal en el caso peruano que luego aplica a otros casos; i) la falta de leyes adecuadas para establecer derechos de propiedad; ii) la complejidad de procedimientos para establecer una empresa; iii) la migración del campo a la ciudad; y iv) un Estado que funciona mal y que es incapaz de llegar a todos sus ciudadanos. De acuerdo con sus investigaciones, simplemente cuesta demasiado tiempo y dinero entrar en el sector formal.

Según las recientes investigaciones del Banco Mundial, existen dos principales razones que explican porque los individuos entran en el sector informal: la salida y la exclusión[4]. En el caso de la salida, los individuos hacen un análisis de coste – beneficio y se incorporan a la informalidad si pueden conseguir más beneficios de esta manera. En el caso de exclusión, el BM reconoce que para algunas personas el sector informal es una estrategia de supervivencia frente a un Estado ineficiente y altos niveles de desigualdad.

Por otra parte, según Weyland, la informalidad fue sólo un discurso de los políticos neoliberales neopopulistas de los noventa que buscaban el apoyo de trabajadores en situaciones precarias[5]. Para Castells y Portes[6] es una consecuencia de la reestructuración de la economía mundial, y no una interpretación inadecuada del capitalismo en los países tercermundistas. Como ya se ha mencionado, el enfoque indigenista argumenta que el sector tiene que ver con tradicionales actividades pre columbinas y entonces no se pueden buscar causas recientes para explicarlo.


Sus consecuencias

De acuerdo con la teoría de Hernando de Soto y el Banco Mundial, la informalidad tiene consecuencias negativas tanto para los trabajadores como para el Estado: por una parte, los trabajadores no pueden beneficiarse de leyes y protección laboral y si no tienen derechos de propiedad no puedan usar sus viviendas como aval para préstamos o inversiones; por otra parte, la normatividad extralegal socava las instituciones legales; produce baja productividad, inversión y eficiencia; y hace muy difícil formular políticas macroeconómicas. Entonces, para de Soto y el BM el sector informal es algo que influye en el crecimiento y la productividad.

Por otra parte, de acuerdo con la teoría de Castells y Portes (1989), son los factores de la macroeconomía los que influyen en el tamaño del sector informal. García, refiriéndose al caso peruano, identifica la falta de competitividad, un tipo de cambio inestable, una falta de productividad, y la falta de políticas sociales como factores que influyen en el tamaño del sector informal[7].


Sus soluciones

Tanto el ILD como el BM enfatizan la importancia de ofrecer incentivos para crear empresas y luego pasar a la formalidad (reduciendo costes y trámites). Un elemento muy interesante incorporado por el ILD es el énfasis sobre el rol de la creación de la conciencia sobre el problema, un elemento que se tiene en cuenta en el análisis político realizado en la segunda parte de este estudio.

Por otra parte, teóricos tales como García (2004) apuntan al crecimiento macroeconómico como solución al sector informal. De la misma manera, Ferranti, Perry, Ferreira y Walton ven la solución en la mejora de las condiciones en el sector formal: “Se advierte una gran necesidad de acercarse hacia el mercado laboral y de seguridad social que sea más inclusivo y menos distorsionador[8].”

Finalmente, en cuanto al enfoque culturalista, la cuestión de soluciones parece poco pertinente, ya que se considera la situación en un contexto histórico y situación local que no se puede (ni se debe) cambiar.

Como el objetivo de este estudio es considerar el sector informal en la política peruana entre 1984 y 2006, lo interesante no es analizar la pertenencia teórica de los diferentes enfoques sino cómo han sido aceptados, rechazados, incorporados o pasados por alto en el discurso de diversos actores políticos en el Perú. Teniendo en cuenta que un aspecto resaltado por varios teóricos es la importancia de la creación de conciencia y la participación de los ciudadanos en la formación de las políticas públicas, en la segunda parte de este post se realiza una evaluación de la aproximación al sector informal por el gobierno, los actores políticos y por la sociedad civil de Perú en varios períodos claves entre 1984 y 2006.


[1] World Bank (s/f) “Concept of Informal Sector” http://www.worldbank.org/
[2] Soto, Hernando de (1989). El otro sendero. Perú, Instituto de Libertad y Democracia. Pp 3-16
[3] CEBEM-Bolivia: “Las teorias y sus implicaciones socio -politicas: el caso de la economía informal boliviana”. [http://www.tau.ac.il/eial/VII_1/mansilla.htm]
[4] World Bank (2007a) Flagship Report “Informality: Exit and Exclusion”. Disponible en http://www.worldbank.org/ p.4

[5] Weyland, Kurt (2003). “Neopopulism and Neoliberalism in Latin America: how much affinity?” Third World Quarterly, vol 24, No 6, pp 1095-1115
[6] Castells, Manuel, y Alejandro Portes. (1989) The World Underneath: The Origins, Dynamics, and Effects of the Informal Economy. In The Informal Economy: Studies in Advanced and Less Developed Countries, eds. Alejandro Portes, Manuel Castells, y Lauren A. Benton, 11-40. Baltimore, MD: The Johns Hopkins University Press.
[7] García, Norbert E (2004) “Crecimiento, competitividad y empleo en Perú, 1990-2003) en Revista de la CEPAL no. 83 p.85
[8] De Ferranti, David, Perry, Guillermo E, Ferreira Francisco HG, Walton Michael (2003) “Desigualdad en América Latina y el Caribe: ¿ruptura con la historia?” disponible en http://www.bancomundial.org/

2.7.08

Notas sobre el criollismo (III)


En las fiestas familiares, las niñas y los señoritos bailan tangos, pasodobles, one-steps, rumbas y otros bailes extranjeros [...]; pero esto es sólo al principio de la fiesta [...]; pero cuando la fiesta ha entrado ya en calor, ya sea por el vino o por el mismo ambiente de la reunión, entonces alguien se atreve a pedir una guitarra o un arpa; en seguida gritan todos exigiendo lo mismo, y si el dueño de la casa no tiene una guitarra se mandan comisiones donde tal o cual indio arpista, o en busca de guitarras. Con arpa y violín tocados por indios, o con guitarras tocadas por alguna pareja de invitados, la fiesta crece, todos se alegran de veras, se sienten en su elemento [...]. Ese es el Perú del Ande. Pero si a la fiesta llegan el Jefe de la Caja de Depósitos, el Subprefecto o el Juez, que casi siempre son forasteros, otra vez la fiesta se congela, la alegría para de golpe; todos saludan a lo "extranjero" al señor principal que llega, y todos volverán al tango y al jazz, si el visitante no es también serrano y acaba por preferir el wayno indígena (1).


En un bello libro titulado Comunidades imaginadas, Benedict Anderson señala que uno de los hitos clave en la formación del nacionalismo fue la impresión de la Biblia en lenguas vernáculas europeas. Ello porque no sólo tuvo un impacto evidente entre la elite de lectores, sino también entre la gente del pueblo, que comenzó a oír la palabra de Dios y verla encuadernada en el idioma de los indecentes. Concluye Anderson que el nacionalismo implica, entre otras cosas, un esfuerzo consciente de las elites por "elevar" las despreciables costumbres del pueblo, identificándose con ellas. Eso es nacionalizarlas.

Partiendo de esta idea, quisiera explorar la hipótesis de que el criollismo es la expresión cultural del proyecto de nación que las elites limeñas emprendieron en el siglo XX, con más fuerza desde los años 30 hasta la crisis oligárquica de los años 60. Un hito destacado en este neo-criollismo es la integración inédita del folclore rural afroperuano. "Nacionalismo" que no pudieron proponer las elites serranas, en una posición más colonizada, como indica el testimonio de Arguedas.

La música es un excelente camino para explorar estas ideas. En Latinoamérica tenemos una lengua en común (salvo Brasil) y una religión en común, pero algo que nos diferencia es la música. Por eso ha dado materiales para la imaginación de las comunidades nacionales. En la historia del tango, en Argentina; de las rancheras, en México; de la cumbia, en Colombia; del son, en Cuba; o de la samba, en Brasil, hay un instante fundacional que coincide con la invasión de estos bailes indecentes en los salones de la oligarquía.

En el criollismo tradicional limeño, siempre existió el personaje de elite que asistía a las jaranas, estableciendo pequeñas solidaridades verticales. Padrinazgos. Pero, como señala Alicia del Águila, en la relación del padrinazgo quedaba fuera de sitio que las jaranas se celebraran en el casa de una persona decente (3). En el neo-criollismo los ritmos de la plebe, el vals y la marinera, entran en la vida doméstica de la clase media.

Al mismo tiempo se da un cambio interesante por el cual la música criolla empieza a promocionarse como el folclor musical de toda la costa, urbana y rural.

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(1) José María Arguedas, Canto Kechwa, en Carmen María Pinilla, ed., ¡Kachkaniraqmi! ¡Sigo siendo!: Textos esenciales (Lima: Fondo Editorial del Congreso del Perú, 2004), 96-97.

(2) Sobre por qué en el Perú andino, a diferencia de otros países de la región, la identidad mestiza ha sido reivindicada por los migrantes indígenas, véase Marisol de la Cadena, Indígenas mestizos: raza y cultura en el Cusco (Lima: IEP, 2004).

(3) Alicia del Águila, Callejones y mansiones: Espacios de opinión pública y redes sociales y políticas en la Lima del 900 (Lima: PUCP. Fondo Editorial, 1999), 107.

28.6.08

Notas sobre el criollismo (I)


A propósito del inagotable debate sobre la palabra cholo y la choledad en general, opino que sería interesante hacer una comparación de lo cholo con lo criollo desde una perspectiva histórica.

Esta comparación sería interesante en primer lugar porque ambos términos se han imaginado siempre como distintos y opuestos, como parte de los extremos que ciertamente dividen al Perú de hoy.

Al entrar en la evolución de las ideas sobre lo criollo y el criollismo, podríamos ver que este extremo de la peruanidad también tiene las marcas de hibridez que la palabra "cholo" evoca normalmente (ver aquí, aquí en versión misti y aquí). Sí, los intelectuales que vieron el proceso de cholificación por los años 60 no opusieron lo cholo a lo criollo; la cholificación fue definida como el acriollamiento de los migrantes andinos en las ciudades costeñas (1). Pero en esta interpretación resulta, sin embargo, llamativo que lo criollo jamás fuera descompuesto, ni analizado, resultando una categoría "de piedra" (como sucede también con la categoría indio).

En la foto de arriba (tomada de aquí), Chabuca Granda. Chabuca fue tal vez una de las más ayudó a introducir el cajón que hoy llamamos peruano en la ejecución del vals, cosa normal en la actualidad (2). En perspectiva histórica, todo ello resulta fascinante dado que durante la colonia muy difícilmente a un criollo se le hubiera ocurrido declarar su afición por la música de los descendientes de África, o celebrarla como parte de su identidad en El Mercurio Peruano. El estándar musical de un programa como "Mediodía Criollo" (valses, polkas, festejos, marineras sobre todo norteñas, tonderos y landós) tiene poco o nada que ver con el concepto del criollismo colonial y republicano quizá mediados del siglo XIX (3). El criollismo contemporáneo presenta como tradición y costumbre "de antaño" lo que en realidad es bastante moderno, cronológica y conceptualmente.

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(1) Véase Aníbal Quijano, La emergencia del grupo cholo y sus implicaciones en la sociedad peruana (Lima: PUCP, 1967).

(2) Como cuenta el señor Felipe Santiago Borgana Portolatín, jaranero de inicios del siglo XX: "Antes no había luz eléctrica como ahora, no se conocía la luz eléctrica, las calles se alumbraban con lamparín de kerosene. [...] En ese tiempo la música era sólo con guitarra, nada de cajón, eso sólo era para la marinera. Se usaba las castañuelas para acompañar la guitarra, cuando no había castañuelas buenas eran dos cucharas que se tocaban por la parte de atrás, llevando el compás de la guitarra, al final se tocaba el andavete". En: Municipalidad de Lima, Barrios Altos: testimonios orales (Lima: La Municipalidad, 1998), 138.

(3) Sobre el criollismo colonial, véase Bernard Lavallé, Las promesas ambiguas: ensayos sobre el criollismo colonial en los Andes (Lima: PUCP. Instituto Riva-Agüero, 1993).

18.5.08

Rompiendo con la hegemonía: el teatro bajo el régimen franquista. (II Parte)

Por Claire Wright




En la primera parte de este artículo, se identificaron tres pilares del régimen franquista: la familia, la culpabilidad y el silencio. En esta parte, se pasa a considerar su uso como temas y herramientas dramáticas en dos obras de teatro de los años cincuenta: La muralla de Joaquín Calvo Sotelo y La mordaza de Alfonso Sastre.

La muralla fue puesta en escena por primera vez en el Teatro Lara de Madrid el 6 de octubre 1954. En su autocrítica, Calvo Sotelo explica el concepto que es la base de la obra: ‘Hay murallas de piedra. Hay otras tan duras como ésas, formadas por los fariseísmos, por los egoísmos, por los prejuicios sociales.’[1] La obra se centra en la conciencia de Jorge, un pater familias que, después de sufrir un infarto, decide restaurar su finca a su propietario, Gervasio Quiroga. Motivado por su catolicismo y por su sentimiento de culpabilidad, se enfrenta a su familia que se preocupa más por su propio bienestar. Como consecuencia, Jorge no puede decir la verdad y muere de un infarto, gritando: ‘Tú sabes que yo he querido…. Vencer la muralla….’[2]. La obra ha gozado de un gran éxito, con más de 600 representaciones consecutivas en el Teatro Lara.

La mordaza fue puesta en escena por primera vez en el Teatro Reina Victoria de Madrid el 17 de septiembre 1954. De hecho fue una sorpresa agradable para Sastre que los censores aprobaran la obra, ‘en un momento en que todo lo que había escrito hasta entonces estaba prohibido’[3] La mordaza relata la historia de Isaías Krappo, un padre despótico que mata a un hombre, que había amenazado con matarle a él como venganza del asesinato y violación de su mujer e hija. Mientras que la familia Krappo se encuentra silenciada por el miedo, su nuera le denuncia e Isaías muere acribillado cuando intenta escapar de la cárcel. La obra fue recibida muy positivamente por los críticos contemporáneos porque: “se aparta radicalmente de ese teatro tópico, falso, impuntual, indiferenciado y anodino que asoma por lo general a nuestros escenarios. ”[4]

La familia

En La muralla, la acción se desarrolla en una casa típica de la clase media de Madrid. Además de Jorge, la familia está compuesta por: Cecilia, su esposa dedicada; su hija Amalia, una joven testaruda y enamorada; y la suegra Matilde, inteligente y graciosa. A primera vista, se trata de una familia tradicional, e incluso Matilde se defiende de la siguiente manera: ‘Hay toda una tradición que disculpa a las suegras que no miran con buenos ojos a sus yernos…’[5]. Sin embargo, la dinámica de la familia es algo siniestra ya que es la suegra - y no el padre - que empuja la acción e impone el silencio que lleva al dénouement. Jorge, en vez de ser jefe de familia, es más bien un actor individual que está preparado a arriesgar todo por su propia conciencia. Las divisiones están continuamente representadas sobre el escenario: por ejemplo, cada vez que Jorge habla con Matilde se levanta y en el punto culminante de la obra Jorge se cae, abrumado por la fuerza de su suegra. Mientras que muchos críticos han considerado a Calvo Sotelo como un ‘español de profundas y arraigadas convicciones’,[6] la familia presentada aquí es muy diferente al ideal del franquismo.

La situación en La mordaza es directamente opuesta a la de La muralla: en vez de un barrio madrileño se está en un mundo rural y sofocante. Mientras que Jorge prioriza su conciencia sobre el bienestar de su familia, Isaías – un personaje repugnante – vive por y a través de sus hijos. Al inicio de la obra Isaías se queja de que su hijo Teo no llegue a la hora de cenar: ‘Es un desprecio que hace a la familia.’[7] La sumisión se manifiesta de diferentes formas: la esposa Antonia intenta confrontarse a su marido pero es incapaz de hacerlo, Juan tiene miedo, Jandro es rencoroso y Teo de hecho es como su padre. Al final, cuando Luisa, la nuera, denuncia a Isaías, Jandro defiende a su padre: “Pero pienso que nuestro padre, por muchas cosas terribles que haya hecho, merece nuestro respeto de hijos.”[8] Sin duda, el público franquista le aplaudiría en este momento. Al nivel dramático, la mayor parte de la acción está constituida por las conversaciones en el salón, y sólo Isaías realiza gestiones fuera del escenario. Así, Sastre logra crear un ambiente de miedo y opresión a través de la situación dramática de la familia Krappo.


La culpabilidad

En La muralla, Jorge siente su culpabilidad en términos de una conversión religiosa, buscando el perdón de Dios más que de los hombres. Afirma simplemente: “Yo he hecho un daño y debo repararlo.”[9] Los demás personajes no están de acuerdo con él, y critica su “manera tan antipática…tan grandilocuente, tan queriendo abrumarnos con su virtud.’[10] No obstante, a través del lenguaje religioso lo que la obra explora es el tema de la culpabilidad política. Aprendemos que Jorge tomó la finca de Gervasio Quiroga cuando entró en ‘Badajoz con las fuerzas que lo ocuparon.’ [11] A pesar de unas fuertes críticas de los republicanos (‘no sé cuántas monstruosidades cometidas durante el mando rojo’[12]), simplemente inferir que los falangistas deberían compensar el daño que hicieron durante la guerra civil era sumamente subversivo para la época.

Mientras que Jorge en La muralla está consumido por su sentimiento de culpa, Isaías en La mordaza se empeña en justificar sus acciones. De hecho, su valentía y su actitud hacia la vida son dramáticamente atractivas, sobre todo cuando subraya la debilidad de su hijo: ‘Si lo que hubieras querido es ofendernos y lo hubieras hecho por fastidiarnos, para que nos diéramos cuenta de tu desprecio, sería otra cosa.’[13] Cuando se trata del asesino del forastero, lo considera como autodefensa, y en este sentido, llama la atención sobre la misma problemática que la de La muralla: la legitimidad de cualquier acción violenta: ‘Uno es un héroe o un criminal según las circunstancias, aunque el muerto sea el mismo.’ [14] De hecho, en La mordaza son los miembros de la familia los que se sienten culpables, como resultado de una estrategia clave por parte del padre: ‘Si alguno llegara a hablar, se arrepentiría. Los demás no podrían perdonárselo nunca. Ninguno de vosotros podría ser ya feliz.’[15] Cuando al final se encuentran liberados del tirano, ellos son abrumados por sus sentimientos de culpabilidad. Es un retrato muy preciso del ambiente provocado por cualquier pater familias manipulador.

El silencio

El silencio es una importante herramienta dramática para Calvo Sotelo en La muralla. El argumento mismo depende de la relevación de un secreto que sólo se releva al final del primer acto: ‘Por eso callé, porque te perdía si te lo confesaba.’[16] Luego, la acción de la obra está compuesta por los intentos de los demás personajes de silenciar a Jorge. Es interesante que el único momento en que el público sienta repulsión hacia el protagonista es cuando él mismo exige silencio a su hija y le da una bofetada: “‘Cállate… Te repito que te calles’[17] La voluntad de confesar de Jorge ofrece un comentario sobre la sociedad española de los años 50 y es la fuente de la acción dramática de la obra. Si podemos admirar al protagonista por algo, es por su deseo de articular su secreto, algo que por motivos dramáticos y temáticos, Calvo Sotelo le niega.

Como es el caso en La muralla, el silencio es el elemento catalizador de La mordaza. El forastero se acerca a Isaías y susurra: ‘He estado tres años sin hablar con nadie, pensando…’[18] Además, en este caso el silencio se usa como un mecanismo de opresión dentro de la familia. Con una fuerza que nos recuerda al protagonista de La casa de Bernarda Alba de Lorca, Isaías repite a todos los miembros de su familia: ‘Cállate’. En el último acto, cuando al final Isaías es detenido por la policía, sólo se oye la risa de Luisa y se ve el tirano quien se cubre los oídos gimiendo ‘No te rías, Luisa. No te rías. ’[19] Es interesante que Jorge de La muralla sienta dolor físico (un infarto) como consecuencia del silencio mientras que Isaías sufra por un ruido inesperado. Además, aunque el silencio es importante en la obra de Sastre, de hecho el dénouement de la obra depende de la articulación de la verdad y no de su supresión.

En mi modo de ver, el uso de tres pilares del régimen franquista como temas y herramientas dramáticas en dos obras representadas por primera vez en 1954, ofrece un ejemplo claro de un discurso oculto caracterizado por los elementos ofrecidos por la ideología hegemónica del momento. Al comparar las dos obras de esta manera, se aprecia hasta qué punto incluso un dramaturgo presuntamente conservador (Calvo Sotelo) estaba dispuesto a arriesgarse. Así, espero haber ofrecido unas observaciones en contra de dos teorías sobre el teatro bajo el franquismo: primero, que carecía de valor como drama, y segundo, que no ofrecía ningún comentario crítico del régimen.



[1] Sáinz de Robles 1954-55, p91
[2] Ibid.,p184
[3] Alfonso Sastre Obras Completas p283
[4] Sáinz de Robles 1954-5 p36 citando a Sergio Nerva de “España” en Tánger
[5] Ibid, p160
[6] Sáinz de Robles, 1954-55 p383 José Maríá Junyet “El Correo Catalán” Barcelona
[7] Alfonso Sastre Obras Completas p289
[8] Alfonso Sastre Obras Completas
[9] Sáinz de Robles, 1954-55 p 177
[10] Ibid.,p 177
[11] Ibid, p147
[12] Ibid p147
[13] Alfonso Sastre Obras Completas p295
[14] Ibid
[15] Alfonso Sastre Obras Completas p341
[16] Sáinz de Robles 1954-55 p147
[17] Ibid p181
[18] Alfonso Sastre Obras Completas p298
[19] Ibid., p337


2º Imagen tomada de http://www.flickr.com/photos/justamoment/2018681295/, por Sven Hagolani/zefa/Corbis

12.5.08

La Noche en Blanco


Existe en evento que se realizará este fin de semana en la ciudad de Lima, y que no puede ser pasado por alto. Me parece una propuesta muy interesante lo que se va a realizar en las calles miraflorinas durante la noche del viernes 16 y la madrugada del sábado 17 de mayo.

La Noche en Blanco es una invitación al "insomnio" por la cultura, una noche en la que se llevaran a cabo diversas actividades artísticas y culturales totalmente gratis en las calles de Miraflores (Av. Larco y Pardo),  se transformará el paisaje urbano, se iluminarán edificios principales, convirtiéndolo todo en una noche llena de luz y color.

La noche en Blanco es un proyecto que ya se ha llevado a cabo en ciudades de gran importancia como Roma, París y Madrid. 

Este es un proyecto ambicioso nunca antes visto en Lima, está organizado por el colectivo DELIVERI, en el marco de celebraciones por la cumbre ALC-UE, se iniciará el viernes 16 a las 8pm y culminará el sábado 17 a las 5am.

Para mayor informes pueden visitar la página de DELIVERI, ahí podemos encontrar el cronograma de actividades como el mapa con los recorridos y puntos principales del evento.


Esta es una oportunidad que no se pueden perder, a todos aquellos que se encuentren en Lima,  creo que es una de las mejores opciones para este final de semana.



10.5.08

Rompiendo con la hegemonía: el teatro bajo el régimen franquista. (I Parte)

Por: Claire Wright



Después de una década pérdida - en que muchos intelectuales y artistas sufrieron una represión brutal por parte del Estado - ya en la década de los 50 una generación disidente empezó a surgir en España. Aún así, existe un consenso académico en cuanto a la pésima calidad del teatro bajo el franquismo, debido por un lado a una eficaz máquina de censura estatal y por otro a una falta de dramaturgos con talento. En el espacio brindado aquí, espero corregir esta visión algo hegemónica en sí, al considerar la incorporación de tres pilares del régimen franquista – la familia, la culpabilidad y el silencio – en la obra de dos dramaturgos de persuasiones políticas muy diferentes: Alfonso Sastre y Joaquín Calvo Sotelo.

Alfonso Sastre – quien se formó como crítico literario – fundó el grupo “Teatro de Agitación Social" en 1950. Escribió unas 23 obras de teatro, una novela y varios libros de poesía. Crítico del régimen franquista, se vio encarcelado dos veces y su obra fue víctima de una censura sistemática. Aún así, seguía firme con su objetivo de actualizar el teatro español y ponerle al día con el teatro disidente europeo. Para él, no era sólo la temática que importaba sino también la calidad artística: ‘sólo un arte de gran calidad estética es capaz de transformar el mundo. Llamamos la atención sobre la radical inutilidad de la obra artística mal hecha.’[1]

Por otra parte, Joaquín Calvo Sotelo era hijo de un funcionario conservador asesinado en la víspera de la guerra civil (1936). Él se exilió a Chile y viajó por todo el mundo, algo que suele sorprender teniendo en cuenta su visión bastante estrecha de la sociedad española. Abogado de formación, escribió unas 50 obras de teatro que fueron muy bien recibidas tanto por el régimen franquista como por el público español. Resulta muy difícil clasificar su drama ya que fue criticado por algunos por ser un mero reflejo de los valores del régimen y criticado por otros por tocar temas polémicos. Espero reflejar esta ambivalencia en la obra de Calvo Sotelo en el análisis realizado en la segunda parte de este artículo.

La familia, la culpabilidad y el silencio – traducidos en temática y acción en varias obras de Sastre y Calvo Sotelo - constituyeron tres pilares fundamentales del régimen franquista. A continuación se identifican las raíces de estos tres elementos en el pensamiento de este momento.

En cuanto a la familia, es importante reconocer que, desde Calderón hasta Lorca, el núcleo familiar ha constituido la base de gran parte de las obras de teatro en España. No obstante, la importancia de la familia en la vida social cobró un matiz especial bajo Franco. Primero, el caudillo se presentaba a sí mismo en el marco de un benévolo pater familias, capaz de unir a una España dividida. Segundo, el catolicismo formaba la base del pensamiento franquista y con ello la familia como unidad social básica, como queda claro en los siguientes elementos del Movimiento Nacional de 1958:

III España, raíz de una gran familia de pueblos.
IV La comunidad nacional se funde en el hombre, como portador de valores eternos y en la familia, como base de la vida social…
VI Las entidades naturales de la vida social: familia, municipio y sindicato….[2]

Sin embargo, también es importante reconocer que la esencia de la familia en España se encontraba seriamente debilitada por los conflictos que se habían producido entre hermanos durante la guerra civil. Además, el historiador Raymond Carr explica que el núcleo familiar constituía el blanco directo de la represión en contra de los oponentes del régimen ‘La mujer fue instrumento de chantaje para intentar que el hombre de la familia, si se hallaba huido, se entregase. Pero, sobre todo, para que volcase en el entorno familiar el silencio y el miedo….’ [3]






No cabe duda de que después de una guerra civil o momento de violencia política, viene un momento en que se establece una versión “oficial” para atribuir (y deshacerse de) responsabilidades. El sentimiento de culpabilidad se puede llegar a vivir en gran parte de la nación, y en el caso español fue una estrategia clave del régimen para establecer su versión hegemónica de la realidad del país. Sencillamente, el franquismo se recurrió a la culpabilidad como un elemento de su máquina de propaganda. Un ejemplo clave de esta estrategia era La Obra de Redención de Penas por el Trabajo[4] que obligaba a los prisioneros a desarrollar obras públicas y privadas para pagar sus “pecados” en contra de su patria “España”. La idea era ofrecer una catarsis colectiva a través del sacrificio, reflejando de nuevo la penetración del pensamiento católico en el discurso del régimen. Además, cualquier prisionero que admitió su culpabilidad fue demostrado a la nación como un ejemplo de un traidor arrepentido y salvado (y por ende, también del éxito del régimen).

El silencio es un elemento fundamental de cualquier sistema autoritario, ya que – obviamente – callarse se convierte en una estrategia de supervivencia. Juan Marshal, un escritor español exiliado durante los años cincuenta, explica la situación en los siguientes términos: “los ingenuos intentos de ciertos sectores juveniles falangistas por hacer populismo ‘por acercarse al pueblo’ se estrellaron contra el muro del ‘silencio general’ de la masa obrera, apaleada y atemorizada.”[5] Antes de mediados de los 50, no se dieron protestas en contra del régimen y las bolsas de resistencia se fueron atomizando. Es más, en el teatro, entre 1939 y 1963 todas las obras de teatro fueron sometidas a un riguroso proceso de censura, ya que el régimen era consciente del poder y la popularidad del teatro en el país. Cualquier obra con elementos críticos del régimen o de los pilares del pensamiento franquista se suprimieron, convirtiendo en su principal víctima precisamente Alfonso Sastre.

Ahora que se ha identificado la importancia de la familia, la culpabilidad y el silencio para el régimen franquista en España, a continuación se analiza el uso de los tres elementos para comunicar ideas y crear acción de valor dramático en dos obras de los años 50: La muralla de Joaquín Calvo Sotelo y La mordaza de Alfonso Sastre. Lo más curioso es que los dos autores, aunque oficialmente tenían diferentes posturas ideológicas, lograran subvertir estos tres elementos en el teatro y así minaron la hegemonía creada por el franquismo con las armas culturales que el franquismo mismo les ofrecía.

(To be continued…)






[1] Alfonso Sastre, “Once notas sobre el arte y su función” en Anatomía del realismo, Barcelona Seix-Barral p19
[2] www.cervantesvirtual.com
[3] Carr, Raymond (2000) Spain: A History Oxford University Press
[4] Núñez Díaz-Balart, Mirta (2004) Los años del terror: la estrategia de dominio y represión del General Franco La Esfera de los Libros, Madrid
[5] Marshal p 39
1º imagen tomada de http://es.123rf.com/stock-photo/alba%F1il.html

2.5.08

Un conflicto peruano a través de lentes extranjeras: el caso de las leyes de desarrollo turístico en Cuzco

Por: Claire Wright
Este año ha visto toda una serie de protestas y movilizaciones en el Perú. Quizás el momento más preocupante ha sido el paro agrario acompañado por la declaración del Estado de Emergencia en febrero. Los medios de comunicación tienden a enfocarse en las estrategias (violentas o no) de los actores involucrados en estos conflictos, pero suelen dejar de lado un elemento clave (en que ellos también están involucrados): los intentos de crear significados para guiar la opinión pública sobre los sucesos.

El poder de clasificar una situación como “un problema” es imprescindible para cualquier grupo que pretende realizar un acto de protesta exitoso. De acuerdo con el concepto del enmarcamiento en las ciencias sociales[1], hace falta que los actores formulen un esquema de interpretación que invite a los demás a compartir su diagnóstico de la situación. En el caso de un grupo de personas que se sienten agraviados, se trata primero de poner el tema en la agenda y segundo de imponer su diagnóstico del problema.

Las recientes movilizaciones en Cuzco ofrecen un ejemplo sumamente interesante del uso de elementos cultural e históricamente relevantes en la tarea del enmarcamiento del conflicto. Como explica Tarrow, cualquier proceso de acción colectiva implica un enfrentamiento de estrategias entre el Estado y los manifestantes.[2] Por esta razón, parece conveniente ofrecer unas reflexiones sobre los marcos usados tanto por las autoridades centrales como los actores cuzqueños en el período de febrero y marzo de este año en curso.

Por el lado del gobierno, es interesante observar que varios políticos han actuado como portavoces para enmarcar la versión “oficial” del conflicto. Entre ellos se encuentran Alan García, Jorge del Castillo, Mercedes Aráoz y Antero Flores. Con sus afirmaciones, han clasificado la situación – sobre todo los actos de violencia del 22 de febrero - como un rechazo del desarrollo por los cuzqueños, refiriendo a los manifestantes como comunistas, extremistas, ignorantes, radicales, intolerantes y violentos. Además, han hecho un llamamiento a los principios de la democracia y de un Perú unido y firme para ganar más apoyo popular, incluyendo el de los cuzqueños “silenciosos”.

Por otro lado, los manifestantes de Cuzco han contado con un portavoz principal, el dirigente Efraín Yepez, que logró tener acceso a los medios de comunicación para realizar su propio intento de creación de significados. Rechazando la noción de desarrollo turístico como parte de un super-proyecto neoliberal, ha enmarcado a las acciones de los manifestantes como un intento de proteger el patrimonio inca. Para defenderse de las críticas del gobierno central, se ha presentado a Cuzco como un chivo expiatorio histórico del Perú.

En este momento, parece haber un empate en el enfrentamiento, reflejado en el uso de un discurso menos crítico por ambas partes. Los manifestantes de Cuzco han afirmado planes para más paros y protestas, pero desde la ceremonia de agravio realizado el 24 de marzo, no se ha producido ningún acto de protesta. Por otro lado, el Ministerio de Transporte y Comunicaciones ha llevado a juicio a más de 70 dirigentes por los actos de violencia cometidos en febrero. Aún así, la Asamblea Popular ahora está amparada bajo la CGT y una nueva plataforma de 10 demandas, con lo cual parece que el ciclo de protesta se haya cerrado, sin poder identificar un claro ganador.

Resulta sumamente difícil medir el impacto y el éxito relativo de los dos diferentes enmarcamientos de cualquier conflicto. Aún así, es posible ver qué significados han sido incorporados y aceptados por la prensa extranjera, un enfoque que es sumamente interesante teniendo en cuenta la visibilidad de la ciudad imperial al nivel internacional, y las preocupaciones por varios actores sobre la imagen que se tendría de Cuzco después de los paros. A continuación se estudian los comentarios por tres periódicos/revistas internacionales: The Economist[3], la BBC[4] y abcnews[5].

Por un lado The Economist presenta a los manifestantes de Cuzco como unos NIMBYS[6], que han rechazado una propuesta que serviría para impulsar el desarrollo turístico, que se considera el sector más importante para la ciudad. El artículo “Killing the tourism goose” demuestra una incredulidad sobre las protestas, teniendo en cuenta las reuniones de la APEC y su importancia para Perú. De acuerdo con este artículo, parece que el resultado es Marco del Gobierno 1: Marco de los manifestantes de Cuzco: 0.

Luego, la BBC, después de mencionar la importancia del turismo para Cuzco, enfatiza la preocupación que tienen los manifestantes sobre su patrimonio histórico. Explica en detalle las posibilidades que ofrece la ley a empresas extranjeras para construir en áreas cerca de sitios históricos y para enriquecerse como consecuencia. Luego, sólo al final del artículo hace referencia a la posición del gobierno, que ve la situación como un “malentendido”. De acuerdo con la BBC, el resultado es Marco del Gobierno 0: Marco de los manifestantes de Cuzco:1.

Pasando a considerar el artículo de abcnews, se incorporan elementos de los dos marcos. Por un lado, se ve el conflicto en el contexto de la época de la violencia de los años 90 y como un peligro para el turismo y el crecimiento en Perú. Aún así, el artículo también reconoce que el turismo no es el único sector importante para la ciudad, ya que Cuzco también depende de la agricultura. Además, defiende las preocupaciones de los manifestantes sobre la ley – incluso modificada – debido a las lagunas legales que podrían dar lugar a permisos para las empresas extranjeras. De acuerdo con abcnews el resultado es Marco del Gobierno 1: Marco de los manifestantes de Cuzco: 1. Es decir, un clásico empate.

La reacción por la prensa internacional – que por cierto en muchos casos ni siquiera ha hecho caso a las movilizaciones en Cuzco – refleja la ausencia de un claro ganador. Ni el gobierno ni los manifestantes han logrado crear significados suficientemente sólidos como para ganar el enfrentamiento. Refiriéndose a tópicos de la historia y de regionalismos en vez de apoyándose en argumentos legales, las dos partes han perdido oportunidades para ganar una plataforma de apoyo más amplia. Queda por ver si de verdad se ha cerrado el conflicto y - si se abre del todo de nuevo - qué elementos se usarán para construir significados y qué éxito tendrán tanto al nivel nacional como al nivel internacional.





[1] Ver Della Porta y Diani Social Movements: an Introduction Blackwell 2006 p.74
[2] Tarrow, S Poder en movimiento. Movimientos sociales, acción colectiva y política de masas en el estado moderno Madrid, Alianza p.23
[3] The Economist “Killing the tourism goose”, 16 de febrero, 2008
[4] Dan Collyns “Draft Law Sparks Protest in Peru”, 8 de febrero, 2008 www.bbc.co.uk
[5] Leslie Josephs “Tourism booms amid concerns in Peru”, 14 de abril, 2008 www.abcnews.go.com
[6] Not in My Back Yard (No en mi Patio Trasero). Es un término para referirse a movimientos sociales que rechazan propuestas de desarrollo por razones medioambientales o propuestas de centros de atención a miembros marginados de la sociedad, por el efecto que posiblemente tendrá sobre el barrio.

30.4.08

¿Nacionalismos de Izquierda en América Latina? II Parte

Por Nayib

Los estudiosos Whitaker y Jordan han distinguido cinco categorías descriptivas del nacionalismo según los grupos sociales que articulan cada una de ellas: 1) el nacionalismo rural tradicional, una especie de nacionalismo nostálgico que se opone a la influencia cultural externa y mientras más lejana peor; 2) el nacionalismo de la vieja burguesía defendido por la clase media tradicional y vinculada al liberalismo político y económico; 3) el nacionalismo neoburgues de las nuevas clases medias que constituyen la burguesía nacional, el cual se manifiesta como nacionalismo económico acentuando el papel del capital y de la empresa privada, pero oponiéndose a la inversión extranjera; 4) el nacionalismo populista, vinculado con las concepciones social revolucionarias; y finalmente, 5) el nacionalismo nasserista (Velasquista), también relacionado con concepciones social revolucionarias pero sostenido principalmente por los militares.

Kalman H. Silvert propone tres categorías funcionales para caracterizar el nacionalismo: 1) nacionalismo como patriotismo, 2) el nacionalismo como valor social que determina la lealtad del ciudadano con el Estado; y, 3) el nacionalismo como ideología, que instrumentaliza los símbolos y las metas nacionales convirtiéndolos en acción política para el enaltecimiento de la nación.

Hasta acá hemos utilizado los términos nación y nacionalismo de manera indistinta y sin embargo tienen diferentes definiciones. Una buena disquisición nos la proporciona el historiador Luis Millones: Nación implica comunidad de cultura, conciencia de pertenencia, proyecto común y relación con un territorio, entidad con la que se identifican espontáneamente un conjunto de personas con el Estado - definido como el poder político y administrativo unificado, soberano, sobre un territorio limitado, que se reserva en para sí el monopolio de la violencia legítima-; esta identificación del Estado con la nación es una invención moderna, que conllevó a la unificación de semejantes, a la comunidad imaginada[1], en el Estado Nación soberano, mediante el estatus de ciudadanía reconocido por un contrato social producto de la voluntad general, que establecía igualdad de derechos y deberes. Ahora bien, por nacionalismo entiende a la ideología que sustenta las siguientes proposiciones: 1) Nación y Estado deben coincidir, 2) el Estado Nación es soberano y no admite ni comparte ningún poder ajeno a él y 3) el Estado-nación es una unidad colectiva que realiza valores superiores comunes a todos sus miembros[2].

Hans Konh hace un juicio de valor al otorgar la cualidad positiva al nacionalismo cívico territorial occidental, y negativa al nacionalismo étnico cultural oriental; soslayando la importancia que tuvo para occidente cierta unidad étnica y cultural para el desarrollo del nacionalismo que él valora como positivo. Aplicando la lógica Si para H el nacionalismo étnico cultural es negativo y Europa fundamenta su porvenir en este tipo de nacionalismo entonces la inferencia es contradictoria.

El sociólogo hindú Partha Chatterjee desarrolla una interpretación del nacionalismo desde el enfoque del origen colonial de carácter occidental. Nuestros países latinoamericanos y caribeños hemos construido el carácter nacional de un modo diferente a las metrópolis, mientras en occidente el nacionalismo fue formado apelando a categorías propias del desarrollo occidental, en América esto ocurrió refiriéndose a la diferencia, es decir en base a la tradición, o particularidad, del pasado histórico. Conceptos universales como ciudadanía, democracia o sociedad civil no tuvieron referentes autóctonos y por eso produce un desencuentro muy fuerte. ¿Qué contenidos llenan el concepto de nación para latitudes como la India, África, Asia y América colonizadas? Sin duda son más heterogéneos que las categorías impuestas por occidente y desde un criterio universal. Además, plantea que en nuestras latitudes la llamada sociedad civil, no es tal debido a la exclusión de las mayorías en el ejercicio de los derechos ciudadanos y que, por lo tanto se está dando el fenómeno de sociedad política, porque los más ahora exigen, mediante el reclamo, y quizá de modo fragmentado, más participación en el poder, la economía, la educación, el trabajo, etc.

[1] La nación es una comunidad política imaginada como inherentemente limitada. Es imaginada porque los miembros de la nación aun la más pequeña no conocerán a la mayoría de sus compatriotas, limitada porque ninguna se imagina con las dimensiones de la humanidad, y son soberanas porque surgió en la época en la que la revolución y la ilustración acababan con la legitimidad monárquica y la jerarquía. Benedict Anderson. Comunidades Imaginadas. FCE. México, 1991.
[2] Luis Millones. Estado Plural, pluralidad de culturas. (México: Paidos, 1998), 13-62.

23.4.08

¿Nacionalismos de Izquierda en América Latina? I Parte

Por Nayib

El nacionalismo es un sentimiento de arraigo a un territorio y comunidad humana, de identidad con la gente que habita en él, su quehacer material, cultural y espiritual; de compartir tristezas, fracasos, logros y alegrías, y aún cuando no se logre conocer a todos los miembros de esta gran comunidad crees compartir las mismas querencias. En Occidente, desde un principio, se fueron acuñando una serie de valores compartidos a través de una historia más o menos común y los estados nación surgieron ofreciendo ciudadanía, igualdad ante la ley y participación en la toma de decisiones políticas que le atañe a esta sociedad civil. Por esto, en los países del primer mundo, occidentales, el nacionalismo es algo natural y sano, y sólo despierta preocupación cuando inspira doctrinas o ideologías totalitarias y dañinas, o fanatismos xenófobos o de destinos manifiestos.

En latitudes colonizadas por el hombre occidental, los grupos que emprendieron las luchas por la liberación e independencia de los pueblos afincados en los territorios de América, África y Asia, una vez acometida tamaña empresa y sentenciada por sangrientas guerras o épicas resistencias pacíficas, fundan los nóveles estados nación. Y aquí surge la primera encrucijada ¿qué nación? funda este nuevo estado de cosas; ¿La original con su propia cosmovisión del mundo, creencias, cultura y raza; o la recientemente instaurada a fuerza de espada, derecho internacional occidental y religión?

En la mayoría de los nuevos estados se aplicó una definición ecléctica; escogiendo alguna parte, normalmente menor, del carácter de la proto nación, atávica; y la otra, que respetó la estructura política, social, económica; y mantuvo el carácter cultural occidental; en otras palabras, el estatus de los descendientes del colonizador.

Hablar de nacionalismo, hace poco tiempo atrás, era referirnos a un valor reconocido como positivo para el fortalecimiento y desarrollo de la identidad del estado nación; sin embargo, los fuertes vientos de la globalización relativizan este sentimiento de arraigo e invitan a los pueblos a constituirse en ciudadanos de un mundo en proceso de homogenización. Entonces, ser nacionalista resulta hoy poco moderno y hasta anacrónico. Existen grupos sociales que no concuerdan con esta visión, hasta cierto punto utópico, de la aldea global, y se adhieren a un pensamiento anti sistema, pretendiendo construir un andamio ideológico basado en el nacionalismo con tendencias reformistas y, en no pocos casos, empleando la violencia.

Según el Diccionario de la Lengua Española el nacionalismo es la ideología que atribuye entidad propia y diferenciada a un territorio y a sus ciudadanos, y en la que se fundan aspiraciones políticas muy diversas. Max Weber refiere que la nación es un concepto que, si se considera unívoco, no puede nunca ser definido de acuerdo con las cualidades empíricas que le son atribuidas. Quienes lo utilizan le dan, por lo pronto, el siguiente significado indudable: la posesión por ciertos grupos humanos de un sentimiento específico de solidaridad frente a otros. Concepto que pertenece a la esfera estimativa. Sin embargo no hay acuerdo ni sobre la forma en que han de delimitarse tales grupos ni acerca de la acción comunitaria resultante de la mencionada solidaridad.[1] Siempre el concepto de nación nos refiere al poder político y lo nacional es un tipo especial de pathos que en un grupo humano unido por una comunidad de lenguaje, de religión, de costumbres o de destino, se vincula a la idea de una organización política propia, ya existente o a la que aspira y cuanto más se carga el acento sobre la idea de poder, tanto más específico resulta ese sentimiento patético.

Ahora desarrollaremos un análisis más detallado sobre el nacionalismo. El cientista político Hans Kohn[2] acuñó el concepto del tipo de nacionalismo cívico/territorial occidental, caracterizándolo como continente de los principios de revaloración de la democracia participativa, los derechos del hombre y el ciudadano, la igualdad ante la ley con los mismos deberes y derechos, del humanismo y la constante búsqueda del bienestar general[3]. Aún cuando utópico y positivo su mejor rostro se trasluce en el ahora armonioso, y paradigma de la globalización, continente europeo, un occidente mejor definido y delimitado comparándolo con otras latitudes del mundo. Pero, todo este atributo tan positivo del nacionalismo sólo se evidencia cuando Nación y Democracia van juntas, son pares indisolubles, y pertenecen a la comunidad organizada sobre la base de individuos que comparten ciertos rasgos: lugar de nacimiento, cultura, idioma, pertenencia a un territorio, religión, costumbres, historia, vicisitudes de la vida; y que tienen una mayor participación en la toma de decisiones sobre la vida política, social, jurídica y económica de la nación. Una nación inclusiva que no margina ni excluye.

Ahora, ¿Éste es el único tipo de nacionalismo?

[1] Max Weber. Economía y Sociedad. FCE. Mexico. Ed. 1984. Pag. 678, 679.

[2] Hans-Joachin König. “Nacionalismo y Nación en la Historia de Iberoamerica” En Hans-Joachin König, Tristan Platt y Collin Lewis. Estado Nación, Comunidad Indígena, Industria. Tres Debates al Final del Milenio. Holanda, 2000. Pag. 12. Hans Kohn, es miembro prominente del movimiento sionista e historiador académico, hizo contribuciones importantes al pensamiento en nacionalismo, identidad nacional, al estudio de los procesos del edificio de estados y naciones, y a la confrontación entre europeo y no europeo, específicamente culturas orientales.

[3] Este mismo nacionalismo cívico territorial occidental ha originado el nazismo y fascismo destructivos, así como de las actuales corrientes xenofóbicas de la juventud europea en contra de los inmigrantes de “color” que forjan el nuevo proletariado del primer mundo.

29.11.07

Miradas de Fin de Siglo Popular/Pop (Vanguardia, conflicto y modernidad visual).*

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Curador: Rodrigo Quijano (1)

* Comentario de exposición por Edgar Villegas Vásquez


Los últimos cincuenta años en las artes visuales en el Perú han pertenecido a un proceso enfrentado entre los flujos de modernización y ruptura del orden tradicional, migraciones, surgimiento de lo popular, cambio de modelo económico, guerra interna, así como por último de nuevas significaciones de la democracia o de lo y del ciudadano. Miradas de Fin de Siglo Popular/ Pop (Vanguardia, conflicto y modernidad visual) es una muestra del MALI curada por Rodrigo Quijano que en el fondo representa la cadencia de esa ruptura y constante resignificación en la que se ha dado la construcción de identidades en un país tan sesgado por lo multicultural como el nuestro, tomando como hilo conductor el surgimiento de medios de producción masivos de la imagen artística como lo es el pop junto a su evolución en el discurso artístico peruano.

Lo suficientemente heterogénea: pintura, escultura, fotografía; sólo existe un proceso lineal en este muestra, y este es el espacio de diálogo con el ícono de masas – en un momento mirando hacia fuera como el Bob Dylan (1965) de Emilio Hernández Saavedra o el Motociclista (1966) de Luis Zevallos Hertzel- y en el otro mirando hacia adentro, como representando el surgimiento de una nueva cultura popular separada de los espacios urbanos representados como tradicionales, migrante y portadora de procesos híbridos de representación icónica traídos desde lo rural, lo andino. En esta última categoría podríamos señalar la Fotografía de Juan Enrique Bedoya (Sin Título, 2000), así como la serigrafía de Chacalón de la serie de Jorge Cabieses Esta Es mi Tierra, así es mí Perú (2000).

Mirando el arte como espacio de comunicación política y asociación al derrotero político, resaltan la serie de afiches de difusión de la Reforma Agraria Velasquista (1970) y que nos muestran como una de las estrategias de comunicar el proceso de reforma de la tierra en tiempos del Gobierno de Juan Velasco Alvarado se dio a través de recursos masivos aprovechando la simplificación discursiva de la idea vuelta ícono masivo que el pop porta consigo. En la otra cara de la moneda, Katatay (2006) de Alfredo Marques es un mecanismo de pensar la exclusión y la forma de replantear la política en el conflicto armado interno de los ochenta entre quien fue el grupo más directamente afectado, los Quechuablantes; la obra a la hora de usar el dispositivo de colocar las imagenes representando un paradero de transporte público, asemeja un incentivo a la memoria, se vuelve un mecanismo por el que el artista critica al poder, la política y los fenómenos que bifurcaron los conceptos de ciudadanía y que fueron elementos claves del conflicto armado interno entre los ochenta.


Los noventa, una vez pasados los procesos de violencia política y la transición del modelo a Estado sobredimensionado a una economía liberal han replanteado las variables de adaptación e hibridación de las subjetividades culturales. En este proceso el trabajo de Eliana Otta y las
relaciones de diversos personajes entre sus modelos de comunicación de identidad/ opción de consumo y retórica del texto me parecieron interesantes para evocar lo variado que puede ser el fenómeno de lo cultural en el espacio urbano. Al mismo tiempo, para finalizar Vení, sentate y contame (Plan Colombia 2003) – Yo lo que traigo es candela (2003) me pareció algo que dialogaba no sólo desde una simple crítica desnuda a los fenómenos de la violencia, el narcotráfico y la corrupción a partir de los nuevos entornos globalizados, en este producto de Raimond Cháves el recurso al uso de la plantilla y la pintura con simples sprays en cartulinas muestran los trazos de lo comunicacional en el pop con una estrategia masiva, pero que, al mismo tiempo, resignifica la política de la estrategia antidrogas como una especie de anti – ícono internacional, visto hacia fuera. (2)




Las Imágenes:

Primera: RAIMOND CHAVES. Vení, sentate y contame (Plan Colombia 2003) – Yo lo que traigo es Candela, 2003. Plantilla y spray sobre cartulinas de colores. Cartulinas de 49.5 X 70cm.

Segunda: JORGE CABIESES. De la serie Esta es mi tierra, así es mi Perú, 2000. Serigrafía sobre lino plastificado 148 X 104.

Tercera: JUAN ENRIQUE BEDOYA. Sin título, 1992. Papel de Gelatina de Plata. 24 X 24 cm. cada uno.

Cuarta: ALFREDO MÁRQUEZ: Katatay, 2006. Estructura de fierro pintado y planchas de acrílico. Dimensiones variables.

Quinta: ELIANA OTTA. Sin título, 2006 – 2007. Dibujos en técnica mixta sobre papel. 34,5 X 24,5 cada uno.

Las Citas:

(1) Esta fue la última de una secuencia de cuatro exposiciones que se presentaron en el marco del proyecto Miradas de Fin de Siglo. La búsqueda del MALI desde esta serie de muestras en las que participaron Gustavo Buntinx, Augusto del Valle, Rodrigo Quijano y Jorge Villacorta (curadores de diversos espacios generacionales y de articulación de propuestas) es convertir los procesos de apropiación del arte contemporáneo en una forma de mirarnos junto con nuestros procesos en los últimos cincuenta años.

(2) Este pequeño artículo se halla posteado junto a otros en mi blog personal XanaX: Pastillas para la memoria, debates sobre política, arte cuerpo, fotografía e historias ( http://xanaxparaelpopulorum.blogspot.com ) donde dejo de ser un poco historiador (pero sólo un poco, la historia se lleva en la sangre) y me vuelvo más a dialogar con otras disciplinas y artes.