7.6.07

Apuntes para la historia de la deuda externa e interna en el Perú (II Parte)


Por: Héctor Huerto Vizcarra

2. Las expectativas del guano y los problemas de la consolidación.-

Con la explotación del guano como producto de exportación, el Perú en poco tiempo estuvo en condiciones de volver a pagar la deuda externa impaga desde 1826, y así volver a recuperar el crédito con la banca internacional. Ya desde 1841 Inglaterra ejercía presiones para que el país reanudara el pago de su deuda. Para esta época, las presiones no solo venían de ese país sino también de Francia. En 1849 ocurrió un hecho anecdótico que involucró al entonces Ministro de Guerra Ramón Castilla y al cónsul francés Armand Saillard, y se dio el 29 de agosto de 1840; este hecho fue relatado por Ricardo Palma en sus Tradiciones Peruanas, aunque de forma tergiversada. “Su origen estuvo en los reclamos para que se abonara a la casa francesa Dalidon-Larrabure un préstamo de más de 11 000 pesos que ella había hecho a Santa Cruz. El canciller Manuel Ferreyros evitó el duelo. Siguió una larga controversia diplomática.” En mayo de 1841 ese cónsul fue reemplazado, y no murió como afirmara el famoso literato peruano en 1840, en Venezuela, a causa de una fiebre amarilla.

El primer pago de la deuda inglesa, que se hizo con dinero proveniente del guano, fue decretado el 15 de enero de 1842. El Perú acordaba entregar a los acreedores de Londres, la mitad de los beneficios que le correspondían de acuerdo al segundo contrato por la venta del guano. De esta manera, el Perú reanuda sus pagos por concepto de deuda externa; hasta algunos años después, el 9 de abril de 1849, cuando el Perú logra una reconversión de nuestra deuda al hacer un contrato con la casa Murrieta. El monto de este nuevo préstamo fue de 3 millones 736 mil 400 libras esterlinas. Previamente, el 4 de enero, se firmó con la casa Gibbs y Cía un contrato de consignación de venta de guano, comprometiéndose para esto con el pago de parte de la deuda externa. Con esto se pagaba el monto de las deudas de 1822 y 1825, y tres cuartas partes de los intereses acumulados; para esta nueva deuda se daba como garantía el 50% sobre el producto neto del guano. Al parecer en esta reconvención se especuló mucho con los papeles de la deuda.

El 25 de enero de 1850 el Perú logra un nuevo emprésito de la casa Gibbs y Cía, dentro del marco del undécimo contrato de consignación de guano. Este consistía de 800 mil pesos, y curiosamente, no se conserva ningún documento que hace mención o que proporciona mayores datos sobre este préstamo.

El año de 1853, fue un año agitado en lo concerniente a los temas de la deuda interna y externa del Perú, ya que se dieron cuatro importantes transacciones económicas. El 15 de febrero de ese año se consigue un emprésito para reconvertir parte de la deuda inglesa (la que estaba con un interés del 6%) y la deuda con Chile. El arreglo fue pactado con las casas Murrieta y Hambro e hijos, por un monto de 2 millones 600 mil libras esterlinas, con un interés del 4 ½ % y un valor de colocación del 85%. La garantía se dio en base al guano en los términos del contrato de 1849. Como este arreglo iba a reconvertir una deuda con un interés del 6% a otra con un menor interés (4 ½ %), implicó que el monto original de la deuda a reconvertir se incrementara con 1 millón 64 mil 200 libras más.


El general Mendiburu, el 23 de marzo, firma un contrato con la casa francesa Urribaren y Cía por la conversión de 9 millones de pesos de nuestra deuda interna, en deuda externa. De igual manera, el 30 de junio firma un contrato similar con la casa francesa Montañé y Cía. Esta vez se trataba de trasladar un monto de 4 millones de pesos de la deuda interna, para convertirla en deuda externa. Al final, parece que la deuda trasladada solo alcanzó los 9 millones 71 mil pesos. La documentación sobre estas operaciones nunca llegó a publicarse, ni tampoco existen en el archivo del ministerio de Hacienda, y son una muestra de que una vez más, la característica de este tipo de operaciones es la poca transparencia que se tiene. Por último, ese mismo año se contrató un préstamo por 403 100 libras para financiar la construcción del ferrocarril de Tacna – Arica, con una tasa de interés del 4.5%.

Como mencionamos anteriormente, el monto de la deuda interna no dejaba de ser importante, ni tampoco las presiones para saldar estos saldos. En este contexto, el 16 de marzo de 1850 se promulga la ley de Consolidación, durante el gobierno de Castilla. Dicha consolidación significaba la unificación de la deuda contraída con particulares desde la independencia, bajo la forma de bonos o títulos, expresados en una sola unidad monetaria y bajo un solo tipo de interés. Estos bonos podían negociarse mientras se esperaba la cancelación de dichas deudas, lo cual ocurrió 8 años después, durante el gobierno de Echenique, cuando estos se habían concentrado en pocas manos (126 personas lograron acumular 2/3 de la deuda consolidada).

Se esperaba que este grupo de beneficiados invirtiera en la economía nacional, pero no cumplieron tal papel porque prefirieron invertirlo en especulaciones financieras con el propio gobierno. Según algunos historiadores se buscaba con esta medida dotar de una clase empresarial al Perú. Aunque de todas maneras gracias a este proyecto surgieron algunas empresas como los bancos, fábricas de poca envergadura, y se modernizó la agricultura de la costa.

En realidad esto generó muchas denuncias de corrupción y enriquecimiento ilícito, ya que entre otras cosas se reconocieron muchos papeles de deuda de dudosa procedencia. La consolidación, en síntesis, o era “una manera de dotar rápidamente a una potencial clase burguesa con el capital necesario para lanzarse a la inversión económica.” O una manera muy fácil de enriquecerse ilícitamente. Según Tantaleán, la consolidación solo sirvió para beneficiar a grandes comerciantes y algunos allegados de Castilla y Echenique. Tal fue esta imagen de corrupción que generó en su época, que las palabras consolidación y robo eran usadas como sinónimos.

3. Entre la deuda y la guerra.-

La guerra con Chile en 1879 encontró al país en una situación económica crítica, tanto así que ni siquiera teníamos crédito en el extranjero, ya que en 1876 nos declaramos unilateralmente en moratoria, nuevamente. Previamente a esto hubo una serie de factores que en parte colaboraron para que esta catástrofe se diera, y entre esos factores está el manejo que se le dio a nuestra deuda externa.

En 1862 se contrata otro préstamo, esta vez por el monto de 5 millones 500 mil libras, de las cuales se utiliza la mayor parte para el pago de la deuda externa, quedando un saldo a favor del Perú de 2 millones 308 mil 374 libras. Las deudas que se pagaron fueron la inglesa que estaba al 4.5%, la deuda Hegan del ferrocarril de Tacna, y la deuda Urribarren de conversión de deuda interna a externa. Esta deuda tenía un interés del 4.5%, con un fondo de amortización del 8% al año, al tipo de 93% (¿valor de colocación?), con una comisión del 2%.

En 1865, en pleno conflicto con España, quien un año atrás había tomado el control de las islas de Chincha, el Perú logra conseguir un préstamo de 10 millones de libras, de las cuales solo se colocaron 7 millones. Este préstamo sirvió para la reconversión de los bonos de 1862, sostener la guerra con España, la compra de los barcos Huáscar e Independencia; y después del conflicto con la península, pagarle a España. Este emprésito solicitado a Thomson Bonnar y Cía, John Kennard, y Lewis Haslewood, tenía un interés del 5%, con un fondo de amortización del 5%, al tipo de 83.5%. Este préstamo fue considerado como un contrato de cláusulas onerosas, que sublevaban el sentimiento nacional porque en uno de los artículos del contrato permitía la posibilidad de que los acreedores del país, en el caso del que Perú no cumpliera con sus pagos, llegaran a las islas y cogieran el guano por su propia cuenta.

En 1866 se negoció otro préstamo pero esta vez, con Estados Unidos. Con esto se obtuvo 5 millones de dólares, que equivalía la misma cantidad de pesos en aquella época. Los bonos de esta transacción tenían un interés anual del 7%, que era un interés bastante alto en comparación con los préstamos anteriores. Este emprésito se solicitó para la compra de armamento por un posible conflicto bélico con España, nuevamente. Al final, solo se llegó a emitir 2 millones 750 mil, de los cuales solo llegaron a circular 1 millón 626 mil dólares. Hasta este préstamo se tiene la casi total seguridad de que todos estos emprésitos fueron dados con una garantía por nuestra producción del guano.

Esta etapa de prosperidad, trajo un triste colofón, y ese escenario se dio con la guerra. Pero para 1869 no se podía prever los acontecimientos del futuro, y el 5 de julio de ese año, en París, se firma el controvertido contrato Dreyfus, en donde se decide entregarle la venta del guano en monopolio a tal firma extranjera. El 17 de agosto de ese mismo año, Piérola aprueba este contrato que creó una ilusión financiera para el Perú; la misma que llevó al Estado a gastar más allá de sus posibilidades y a incrementar su endeudamiento externo. Mientras se daban estas conversaciones, en ese año se obtiene un nuevo préstamo con Thomson Bonnar y Cía, para financiar el ferrocarril de Pisco a Ica, con el cual se obtuvo 290 mil libras. Este préstamos se dio con una tasa de interés del 5% y con un precio de emisión del 7%.

El 19 de mayo de 1870, la casa Dreyfus quedó facultada para negociar un préstamo de 11 millones 920 mil libras, que resultó siendo una operación exitosa en el mercado europeo. Estos bonos tenían un interés del 6%, con una amortización del 2%, y con un valor de colocación del 80.5%. Este empréstito estuvo destinado a la construcción de ferrocarriles. Confiados por esta operación, el 24 de enero de 1871 se autoriza la emisión de un nuevo empréstito por 15 millones de libras, haciéndose nuevamente otro contrato para esto con Dreyfus. Este empréstito es lanzado al año siguiente en las bancas financieras europeas, y solo se logra colocar 230 mil libras más los 4 millones que Dreyfus se compromete a tomar.

La situación económica del país se había complicado, y nuestra capacidad crediticia se estaba mermando con los malos manejos que se hacía del gasto público y de la deuda externa. El 24 de setiembre de 1872, el Presidente Pardo presenta al Congreso un informe alarmante de la situación de la hacienda pública, en donde se mostraba que las rentas del guano se encontraban totalmente afectadas para el pago de la deuda externa.

El 25 de enero de 1873, el Congreso autoriza la emisión de una deuda de 21 millones de libras, que fueron sumadas a los bonos que no llegaron a ser colocados en el mercado europeo en 1870. Para esto se firma un contrato con Dreyfus el 5 de marzo de ese año. Esta operación fue considerada como la más importante en el siglo XIX en Europa, realizada por un gobierno latinoamericano, y esto no era nada peculiar para la época, ya que para el lapso de 1850 y 1875, el Perú tenía la deuda externa más grande de América Latina, sobrepasando a México, Brasil y Argentina por mucho. Este préstamo estaba destinado a la cancelación de las deudas de 1865, 1866 y 1870, para irrigaciones y para los ferrocarriles.

Tras una serie de negociaciones fallidas para solucionar el problema de la deuda externa peruana, en 1876 dejamos de pagarla. Aunque al parecer, según Tantaleán, en 1876 se destinaron al pago de la deuda externa 16 millones 412 mil 721 soles, y para el año siguiente, 2 millones 462 mil 134 soles. ¿A quiénes fueron a parar estos montos? Esta crisis económica no solo afectó al Perú, ya en 1873 entraron en moratoria Honduras y Santo Domingo, en 1874 lo hicieron Paraguay y Costa Rica, en 1875 fueron Bolivia y Guatemala, y junto con el Perú en 1876 lo hizo Uruguay. Esto generó una crisis de la banca internacional, sobre todo la británica, que vio afectada sus intereses en Latinoamérica.

El Perú tuvo que tomar ciertas medidas en busca de solventar esta crisis. Entre estas medidas se estatizaron las empresas de extracción guanera, y se dejó a cargo de su comercialización a empresarios peruanos - previamente en 1873 se intervino a la actividad bancaria, y en 1875 se estatizó el salitre- . De igual manera se dejó de pagar la deuda externa con acreedores ingleses, como ya lo mencionamos. Estas medidas afectaron a los intereses británicos, y según Enrique Amayo, en su libro "La influencia británica en la guerra del Pacífico" esto fue determinante para que Inglaterra estuviera a favor de esta guerra e inclinara su balanza a favor de Chile, como forma de garantizar las inversiones británicas en el salitre y el guano.

Por ello, cuando en plan guerra el Perú buscaba nuevos empréstitos para financiar la compra de más armamento y barcos de guerra, los empresarios ingleses sabotearon todos estos intentos. Como punto final a toda esta triste etapa se firmó el contrato Grace, a fines del siglo XIX, lo que le permitía al Perú saldar todas sus deudas pasadas pero a un alto costo.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

el peru vendia el guano y con la plata pagaban las deudas externas o lo usaba en vez de plata para las deudas externas

marcayuq dijo...

El Peru lo que hacia era muchas veces consignar por adelantado la produccion del guano para que le dieran prestamos... de esa forma, nos endeudamos demasiado, con intereses, que al final no podiamos pagar

marcayuq dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
eduardo dijo...

deben pone el gameshark