22.3.07

La Guerra con Chile: entre la frustración permanente y el terrorismo de la memoria


"Los historiadores somos la primera línea defensiva contra el avance de los mitos nacionalistas peligrosos” Eric Hobsbawm(1)

Por: Héctor Huerto Vizcarra




Hace una semana atrás, el tema más recurrente de nuestra historia peruana volvió a salir a flote. Tal como lo relata Max Seitz, de la BBC Mundo, el miércoles pasado debió emitirse el primer capítulo del documental histórico Epopeya por la Televisión Nacional de Chile, pero fue postergado a instancias del gobierno chileno. Dicho documental trata sobre la Guerra del Pacífico y ha contado con la colaboración, al parecer, de historiadores chilenos, peruanos y bolivianos.

Esta postergación se dio a causa de un comunicado de la cancillería peruana, en donde se alegaba lo que el gobierno chileno hizo, para evitar así malos entendidos, sobre todo, en una coyuntura sensible que podría afectar la relación de los dos países. Teniendo en cuenta el conflicto diplomático que ocasionó, a fines de enero, la creación de una nueva región chilena.
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Lo realmente importante de este documental es que nadie lo ha visto. Sin embargo, ha logrado concitar una larga cantidad de críticas y comentarios, e inclusive, actos desesperados por llamar la atención. Así es como la chica de la foto apareció desnuda en la pileta de la Plaza de Armas de Lima, y el diario La Razón dedicó dos de sus portadas al tema. Los medios de comunicación, como siempre, han jugado un rol importante en la propalación de viejos fantasmas o conflictos inexistentes. Al menos, eso lo sabía la chica de la pileta.(3)

Todo este alboroto se puede explicar por dos razones: por la constante frustración de la población peruana que se siente víctima de un complot siniestro de Chile, que le arrebató gran parte de su territorio, y que busca a toda costa vencernos, en todo momento, económica, política y militarmente; y por el, también, constante terrorismo de la memoria que se viene ejerciendo impunemente por historiadores, periodistas, políticos, y empresarios (dueños de los medios de comunicación), con la finalidad de manipular a la opinión pública para beneficio de sus propios intereses.(4)

Esta frustración no solo se da por una mala perspectiva educativa con respecto a ese tema, sino por el perfil histórico general que se enseña en los colegios. Antes fuimos el centro de un imperio (Cusco), luego fuimos la capital de una colonia (Lima), para terminar siendo territorio de un país pobre y desmembrado. Cuando lo que importa no son ni la cantidad de territorio que antes "poseímos" ni el poderío político que tuvo nuestra "nación"; si no más bien, los procesos sociales que se fueron desarrollando y que impiden una mejor cohesión social, y una superación económica.


Esta noción de superioridad peruana, casi aristocratizante, no deviene de historiadores marxistas, que quieren echarle la culpa de todo a las élites gobernantes, sino de posturas más conservadoras y tradicionalistas. Así también, el discurso crítico contra la élite gobernante que permitió nuestra derrota militar frente a Chile, no es exclusivo de la corriente crítica de Gonzáles Prada. Alejandro Deustua argumentaba que la culpa de la derrota peruana se debió a nuestra clase dirigente, por eso se debía poner énfasis en la educación universitaria, para así construir una nueva clase dirigente educada y pensante.(5)

En ese sentido, descalificar la idea que postula la responsabilidad histórica de la élite peruana en la Guerra del Pacífico como una mera acusación política, que no niego que haya existido, o plantear que no "existió" élite dirigente en ese periodo de tiempo, es ocultar el sol con un dedo. Las guerras no se resuelven solo por el poderío de las fuerzas militares en conflicto, de ser así Estados Unidos hubiera vencido a Vietnam, sino por el contexto social y político que existe en estos países.(6)



Tal como lo dice Martín Tanaka, para ese entonces no existían muchas diferencias económicas, sociales ni militares entre el Perú y Chile. La tan mentada cohesión social chilena es una farsa, basta recordar el levantamiento araucano en plena guerra contra el Perú. Entonces, ¿a qué se debió nuestra derrota? Posiblemente a nuestra fragmentación social y a la debilidad de nuestro sistema político de ese momento. Por ello, las primeras victorias chilenas en el campo militar, resultaron enormemente catástróficas para la perspectiva de ganancias de la élite peruana, que se dividió rápidamente.

No hay que olvidar que la élite peruana de entonces se volcó a una campaña belicista, en donde la prensa jugó un papel primordial, porque buscaba ganar a través de la guerra ciertos beneficios. Carlos Contreras y Marcos Cueto afirman que: las élites exportadoras esperaban la caída del valor nacional de nuestra moneda frente a la libra esterlina, para así multiplicar sus ganancias; los especuladores de finanzas pensaban que el conflicto iba a ser una magnífica oportunidad para emprender distintos negocios; y por último, los militares y caudillos vieron en la guerra una oportunidad para aumentar galones y obtener premios políticos.(7)

No hubo premeditación por parte de la clase política chilena de invadir nuestro territorio. Lo que hubo fue una coyuntura de guerra que fue "aprovechada" por las élites interesadas, tanto peruana como chilena. Aunque no hay que olvidar la participación inglesa en todo esto. Coyuntura que a la postre no trajo mayores beneficios a ambas élites, sino que repartió desgracias: más para los peruanos, menos para los chilenos. Siguiendo la lógica del "vencedor" en una guerra.

Pero, ¿qué dice nuestra historiografía al respecto? Al parecer, la historiografía sobre el tema responde a intereses de "clase" u orientaciones políticas determinadas. Así, podemos encontrar libros revanchistas, que solo buscan exaltar la animadversión de los lectores; nacionalistas, que buscan reconstruir el espíritu nacional en base a acciones militares heróicas; de clase, que buscan resaltar la participación de determinado grupo social durante la guerra: como la élite o el campesinado; y los políticos, que plantean la resposabilidad política de la élite limeña en nuestra derrota militar y en los problemas sociales de ese entonces, y los que plantean que éstos son demasiado políticos como para entender cabalmente lo acaecido entre 1879 y 1883. Evidentemente, muchos libros pertenecen a más de una categoría.

Lo que sucede con la historiografía de la Guerra del Pacífico es que, no se ha colectivizado la memoria que se tiene sobre estos hechos de manera crítica y reflexiva. Para muchos investigadores esta guerra sigue siendo entre el Perú y Chile, y no entre élites comerciales y políticas de ambos países. Generalizar al punto de denominar al Perú y Chile como los contendores de esta guerra, sin hacer ninguna aclaración al respecto, es traficar con la memoria, es poner una bomba en nuestro pasado.

Resulta probable que las negaciones u oposiciones surgidas durante la guerra, permitieron crear más fácilmente identidades nacionales; pero resulta penoso que éstas identidades se hayan desarrollo en base a una mentira: el nacionalismo. Por ende, no es el interés de toda una "nación", país o estado el que quiere adueñarse del Perú, sino el de una élite que llevo a cabo una epopeya sangrienta e innecesaria. Esa élite no solo estaba compuesta por las clases altas chilenas, sino también por la peruana. Porque para la época, ambos grupos sociales se encontraban íntimamente ligados por vínculos de parentesco. En resumen, eran como dos primos pequeños jugando a las guerritas.

Hay que tener cuidado con todos aquellos alardes de patriotismo que en la práctica ocultan intereses varios, desde los mercantiles hasta los políticos. En el caso de la historiografía, si bien es cierto, no todo ha sido escrito con mala intención, también es verdad, como dice un refrán popular, que de buenas intenciones está lleno el infierno.



(1) La cita en cuestión la obtuve de la entrevista de Nuria Azancot a Hobsbawm, publicada en:


http://reporterodelahistoria.blogspot.com/2007/03/la-tijera-entrevista-eric-hobsbawm-los.html

(2) Para más detalles pueden consultar el texto de Max Seitz, "Perú/Chile: pelea por una serie":


http://marcayuq.blogspot.com/2007/03/perchile-pelea-por-una-serie.html

(3) Mayores detalles sobre esta coyuntura pueden encontrarse en la crónica que redacté hace unos días atrás:


http://marcayuq.blogspot.com/2007/03/basta-de-manipulacin-histrica.html

(4) El término "terrorismo de la memoria" lo acuñó Edgar en respuesta a un comentario mío, en su primera entrada de este blog. En ese comentario se refiere a la responsabilidad de los historiadores de construir discursos históricos exclusivos y excluyentes, en vez de democratizar la memoria colectiva.

(5) Carlos Contreras y Marcos Cueto, en su Historia del Perú Contemporáneo (p.162), se equivocan al señalar que Alejandro Deustua planteaba que el problema del Perú era la presencia abultada de población indígena. Todo lo contrario, el problema para Deustua radicaba en la falta de educación de esa masa indígena, pero sobre todo, en la ausencia de una verdadera clase dirigente. Por ello, destaca el esfuerzo denodado de los indígenas en la defensa del país.

(6) Martín Tanaka dice lo contrario: "¿Por qué perdimos la guerra? Yo no creo que haya que rebuscar en explicaciones alambicadas y poco sustentadas sobre la constitución nacional de los países. Si bien soy sociólogo, creo que las explicaciones sociológicas deberían venir después de las militares, si y solo solo si es que resultan insuficientes. Creo que la explicación es simple: las fuerzas armadas chilenas eran más profesionales y estaban mejor equipadas, punto." En:

http://martintanaka.blogspot.com/2007/03/per-chile-y-los-legados-de-la-guerra.html

(7) Carlos contreras y Marcos Cueto. Historia del Perú Contemporáneo, p. 151

11 comentarios:

Nayus dijo...

Bueno, la explicacion da importancia a los factores politicos y militares, es simplemente que en historia se vienen jugando mas con la base economica social como punto base para explicar los hechos, cosa que tampoco es la panacea pero es lo mas usado.
Cosa curiosa es el tratamiento en los libritos escolares, se dice del lio del estanco del salitre y sus consecuencias y eso ya estaba como causa de fondo en una enciclopedia Bruño jijiji

marcayuq dijo...

Bueno, que el salitre fue una causa de la guerra te lo enseñan desde que aprendes a leer, no me sorprende que aparezca en Bruño.

Anónimo dijo...

Lo cierto de todo esto es que esa guerra ha dejado una herida que no cicatriza y negarlo o relativizarlo no es manera de solucionar el problema.
1879 es la linea que divide lo que pudo ser de lo que somos y ya es hora de que encaremos ese pasado nefasto.

Martín dijo...

Hola,

interesante post. Solamente una cosa: la discrepancia con el post mío que citas parece estar en la idea de que la definición de las guerras no depende solamente del poderío militar, sino también de factores sociales, ej. EU vs Vietnam. De acuerdo. Solamente diré que "normalmente" gana quien es superior militarmente, y excepcionalmente ocurre lo contrario. Lo de Vietman fue excepcional, y por ello requiere una explicación especial. Saludos.

Martín dijo...

Hola
interesante post. Solamente una cosa: la discrepancia conmigo parece estar en la idea de que la definición de las guerras no depende solamente del poderío militar, sino también de factores sociales, ej. EU vs Vietnam. De acuerdo. Solamente diré que "normalmente" gana quien es superior militarmente, y excepcionalmente ocurre lo contrario. Lo de Vietman fue excepcional, y por ello requiere una explicación especial. Sin embargo, no habría nada raro en la Guerra del Pacífico. Dejo la palabra a los expertos, debería haber una evaluación exhaustiva del poderío militar de los tres países al inicio, y así determinar si el resultado era previsible. A mí me parece, sin saber mucho, que perdida la campaña marítima, ya la guerra estaba casi perdida.
Saludos.

El Cantante dijo...

Marca, una idea que quisiera agregar a esta interesante discusión.

Me parece que un factor que ha enturbiado mucho nuestras relaciones con Chile, más incluso que la propia guerra, fue la ocupación de Tacna y Arica por casi medio siglo. Es decir, de una guerra te recuperas y hasta rápidamente (Japón), de un historial de guerras pueden surgir aliados comerciales (Francia-Alemania), de una mutilación territorial te olvidas (México), pero qué sucede cuando por tanto tiempo un país vecino planta su bandera en suelo nacional y violando además el tratado que supuestamente le ponía fin al conflicto.

Como historiador me interesa reflexionar no tanto en lo odioso o injusto de la situación, sino en lo gravitante que ha sido para formar una memoria especial frente al país del sur. La sensación de impotencia ha de haber sido grande. Por lo menos tres generaciones formadas, en la familia, en la escuela, en la universidad, bajo una humillación colectiva cotidiana. La guerra nunca pudo cicatrizar, en ese sentido. Se trata de un caso en que el tiempo no aportaba olvido sino todo lo contrario. Ya para cuando llega 1929, existe una memoria consolidada que ha volcado en una guerra de cuatro años todo el resentimiento de medio siglo de invasión extranjera.

La lección sería: no olvides que lo más importante de las guerras es saber cómo terminarlas. Un mal término fue lo que hizo que la Primera Guerra Mundial tuviera parte II.

Otra cosa que se desprende: esto va a tomar tiempo. Y el papel de los historiadores no es pequeño.

Abrazos.

marcayuq dijo...

Primero, agradezco los comentarios ya que siempre son necesarios y sirven para explayarse más en el tema. Evidentemente, no se trata de negar o relativizar el tema de la guerra del Pacífico, sino de encararlo con una nueva visión crítica que esté distante de las posturas nacionalistas y revanchistas.

Con respecto a los comentarios de Martin Tanaka, en los conflictos bélicos a través de la historia, aunque no soy experto en el tema, el poderío militar siempre ha tenido relativa importancia, sobre todo en el pasado lejano. Ahora con la guerra moderna su relatividad ha dejado paso a una mayor contundencia y peso en los resultados. La batalla de las termópilas en la antiguedad es un ejemplo interesante. Pero, ¿hasta qué punto en la guerra con chile el poderío militar influyó en el resultado? Evidentemente dio ciertas ventajas al país del sur, pero los aspectos sociales o casuales pudieron haber volteado el resultado. Si la Independencia no se hundía tontamente, que era nuestro mejor barco, quién sabe que hubieramos hecho en el mar, si los araucanos hubieran logrado vencer durante la guerra con Perú, Chile hubiera tenido que cerrar un tratado de Paz con Perú para resilver sus conflictos internos, y un largo etc que siempre quedará en el mundo de las posibilidades. La gran desorganización de los ejércitos peruanos en la defensa del sur se debió en gran medida a los conflictos políticos internos de nuestro país. Me parece que esto tuvo una gran influencia, sino en los resultados, si en la forma como resistimos y como pactamos al final de la guerra.

Por último, el cantante tiene razón, mucho del resentimiento viene de la ocupación de territorio peruano, que a la postre no todo terminó regresando. Ahora puedes consultar un blog de un profesor de la PUCP que busca fotos de los habitantes de tarapacá durante la ocupación. Esta situación influenció directamente a uno de los más importantes historiadores peruanos: Basadre. Hay una responsabilidad tremenda en la forma como se firmo ese tratado de Paz, y en la forma como se resolvió con Leguía. Pero ese es otro debate.

campanadegoma dijo...

Hey... soy un chileno que llego por causalidad a tu blog. Me parecio super interesante, muy buen articulo y muy buenas opiniones...

Aca tambien hay quienes usan y abusan el tema de la Guerra del Pacífico para hablar estupideces, pero en general la sensación dentro de la clase media en especial es que es un tema cerrado para nosotros, no por el hecho de que a grosso modo nuestro país resulto vencedor, sino que por la perspectiva del tiempo, eso sucedio en una epoca que a muchos ni siquiera les interesa conocer mucho (Chile adolece de una muy mala memoria, para bien y para mal).
Respecto a las responsabilidades... hay culpas de ambos lados, las que fueron aprovechadas por los ingleses que actuaban tras la escena... eso lo sabemos... el resto, solo son fuegos artificiales.. Igual da pena ver que se resucita el tema para las campañas políticas, paras las crisi economicas, políticas o sociales... y todo por unos pocos pesos mas, o unas pocas cuotas de poder mas... en fin, la ambicion de algunos siempre termina siendo el mal de muchos..

Ahhh! puse la direccion de este blog en una pagina chilena, seccion debates ("www.chilewarez.org").
Espero que mis compatriotas cabeza-caliente no escriban tonteras aca, eso si.

saludos.

marcayuq dijo...

Gracias por el enlace y por el comentario y te invito a vovler a visitar el blog, asi como a todos los que han comentado. Cuando estuve en Chile también note que hay poca conciencia histórica sobre el tema, y creo que en parte, eso se debe a la psicología del "vencedor", uno recuerda más guerras perdidas que las ganadas. Algo parecido nos pasa a nosotros con la guerra con Ecuador en 1941, donde al parecer, los ecuatorianos tienen mayor recuerdo de eso.

Anónimo dijo...

El autor nos demuestra que con el impedimento de la difusión de la serie “ Epopeya”, previa coordinación entre los Cancilleres de dos Estados comprometidos en el mismo pasado histórico, significa un acto de censura que pensamos que había sido superado en el siglo XXI; sin embargo, la clase política del Estado Chileno como también por sus homólogos del Estado Peruano, nos ha demostrado que no es así; por consiguiente, ha quedando acreditado con ésta actitud política de que los administradores de ambos Estados no tienen ningún respeto a los derechos fundamentales de la persona humana, como es el sagrado derecho a la libertad, a pesar de ser pregoneros de un Estado liberal.

Por tanto, el derecho a la libertad, a la vida, al trabajo, a la seguridad social y otros más, que deberían tener derecho el soberano sin restricción alguna, depende de la clase política gobernante, al igual que la declaraciones de las guerras y la firma de los protocolos de paz, solo corresponde a los administradores circunstanciales de los Estados.

El pueblo nuca ha formado parte de la toma de decisiones políticas, por cuanto éstas solo corresponde a la esfera de los grandes intereses del poder económico y político, tal como ha ocurrido con la guerra de 1879, entre Chile y Perú o como se viene produciendo a la fecha con otros Etados.

Felicitaciones al grupo de nuevos jóvenes historiadores, que no solamente tienen la capacidad intelectual de acopiar los hechos históricos tal como se presentan, sino también dar ha conocer a las futuras generaciones las motivaciones y los intereses que dieron motivo a la realización de los acontecimientos pata formar parte de la historia, de nuestra historia peruana.

Héctor Huerto Milla.

Anónimo dijo...

Hola
Bueno el articulo, me parece bastante bueno, mas serio y tratando de enfocarse en el tema con una vision mas imparcial.
Solo voy a aclarar un comentario que hiciste, el levantamiento mapuche en el sur.
En primer lugar, el territorio mapuche no estaba incorporado al gobierno de santiago, era una zona "salvaje", donde los mapuches vivian libres del tutelaje. Chile mantenia frontera con ellos.
El levantamiento ocurre en 1881, producto de la expedicion de cornelio saavedra realiza, con la finalidad de "incorporar" esas tierras al estado chileno. Es decir, fue una invasion militar.
Los mapuches se incorporaron y desde esa fecha son parte integral del estado chileno.
saludos.