8.3.09

Batallas por la memoria: a propósito de un museo, la historia y la violencia política

Por: Héctor Huerto Vizcarra


Todo se inicia con una donación que quiso ser un museo y un Presidente que negó tal inversión para ese fin. Esto sería el resumen, dejando de lado los nombres propios que podrían entorpecer el debate. Como consecuencia de ello, se generó un amplio intercambio, especialmente en internet, y tuvo a dos blogs como las más visibles cajas de resonancia: el útero de marita y el blog de Gonzalo Gamio. Ambos con posiciones discrepantes.

Empiezo con una perogrullada: esto demuestra que la heridas por nuestro pasado inmediato aún se mantienen abiertas. Pero también implica otra cosa, algunos peruanos necesitamos debatir esos temas. Por eso se han convertido en temas recurrentes y populares en los distintos foros y blogs. Por eso hay tantos comentanto sobre la Teta sin ni siquiera haberla visto. Por eso Ocram habla sobre la ley de la cholonia.

El proceso de construcción de la memoria es constante y no siempre visible. Se construye desde el momento mismo en que se desarrolla un acontecimiento histórico. Y parte desde puntos de vista encontrados. Cada uno de ellos intentando monopolizar el espacio de la opinión pública. Lo curioso es que en el tema de la CVR y la violación de los derechos humanos durante la década de los 80's y 90's, los principales interlocutores de ambos bandos se presentan con notables desventajas.

Por un lado se encuentran importantes agrupaciones políticas, como el APRA, el PPC y el FUJIMORISMO, mientras que por el otro, se encuentran más que todo intelectuales, algunos de ellos de izquierda y con pasado militante. Los cuales no ostentan ningún tipo de representación social, tan sólo un único vínculo en común, la PUCP. Esta ausencia de representantes políticos en la tienda de la CVR se explica, en parte, porque las agrupaciones políticas de izquierda también se muestran totalmente críticas, por lo cual la CVR se encuentra en una especie de fuego cruzado.

Paradójicamente, esta notable desventaja no se evidencia en la forma como se argumenta el tema, sobre todo por parte de los críticos a la CVR y su informe, ya que ellos presentan a sus contrarios como si tuvieran el discurso predominante. O en todo caso, se presentan como lo verdaderos interlocutores del sentir del pueblo, a diferencia de los otros, los “caviares”, lo cual es populismo puro. O quizá, justamente por esta desventaja de fuerzas, los comentaristas opuestos al tema del museo se muestran más inclinados al insulto fácil (caviar, etc.), e incluso, al autoritarismo (informáte más, lee, etc). Una variante de este autoritarismo, muy curiosa por cierto, se da de la siguiente forma: “permíteme tener una voz disidente, ¿puedo?”, afirma el Jorobado, cuando es él quien se ha mostrado prepotente con sus afirmaciones. Y esta podría ser otra ley del internet en el Perú, el reclamarle al otro que respete su punto de vista, siendo él mismo el más prepotente e irrespuestuoso de los dos interlocutores.


Lo que también queda al descubierto es la notable ignorancia de como se recrea la historia, en donde la memoria es una parte importantísima de ese proceso. Debates ridículos sobre si los peruanos tienen o no memoria, no explican la forma como esa memoria luego se convierte en historia. Tampoco explican la forma como se procesa. Felizmente, en medio de ese abismo, surge una pregunta de lo más interesante: ¿cuándo es el tiempo para recordar? Entonces, comtemplo el caso español, en donde en la actualidad algunos ancianos le piden al gobierno que les ayude a encontrar las tumbas de sus muertos, que antes no quisieron reclamar por temor, mientras que los políticos del Partido Popular (derecha) afirman que es mejor dejar el pasado atrás. ¿Ese es el ejemplo que quieren que sigamos?

Lo fáctico es que el gobierno ha rechazado la inversión de 2 millones de euros, lo cual es totalmente contradictorio con la política económica que práctica, que lo ha llevado a invitar personalmente a empresarios a venir al Perú. Por ende, es válido preguntarse cuál ha sido el interés político que ha primado sobre el económico, porque una inversión de tal naturaleza repercute positivamente en nuestra economía.

Por último, es verdad que los miembros de la CVR no son representantes de sectores de la población, pero también es verdad que son representantes de su propia ciudadanía. La crítica debería estar enfocada en el gobierno que no se preocupa por recojer la voz de los peruanos sobre el tema, y tan sólo procura el olvido. Es probable que algunas víctimas prefieran olvidar, pero ¿lo querrán todos? Al menos, yo no.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Estoy de acuerdo contigo y creo que un buen porcentaje de la población peruana también. Los comentarios de último minuto de algunos científicos sociales y comunicadores son propias de un sofista. Tu observación sobre la diferencia entre la memoria y la historia es clave para desmantelar algunas de estas observaciones. Lamentablemente muchos de nuestros "intelectuales" lo que buscan es la sorpresa y mostrarse como la voz disidente y original. Lástima que cada vez importe menos el contenido de lo que uno aprueba o desaprueba.

saludos

Jorge Luis Valdez Morgan dijo...

Héctor, te felicito, buen post. Me has impulsado a escribir uno también, menos reflexivo que el tuyo y más general.

http://labitacoradehobsbawm.blogspot.com/2009/03/historia-memoria-y-violencia-en-el-peru.html

Gracias.

marcayuq dijo...

Se agradece los comentarios. Espero que el debate sirva para introducir nuevos elementos de análisis y dejar al circo de lado.

Claire dijo...

Muy interesante el post y muy complicado el tema. Me ha hecho reflexionar también sobre la exposición fotográfica que ha habido en el Museo de la Nación "Yuyanapaq. Para recordar." La vi en 2007 y realmente me impactó ver unas imágenes tan crudas y honestas. Por otro lado, me extrañó que la exposición estuviera como escondida en la sexta planta y que no hubiera ninguna señal en el museo de que estaba allí. Si no fuera por un guardia que me aconsejó subir a verla, no me habría enterado. Para mí, es sintómatico de esa reacción tan ambivalente sobre la memoria histórica en Perú.